Este es el gesto de Morad con Palestina durante su concierto en Zaragoza y que fue aplaudido por el público
Miles de jóvenes, y algún que otro adolescente o incluso niños acompañados de sus padres, se congregaron ayer en la carpa principal del Espacio Zity de Zaragoza, en el Recinto Ferial de Valdespartera, para cantar las canciones de Morad, reconocido y cuanto menos polémico artista de Hospitalet de Llobregat. Durante su canción “La verdad” y como viene siendo ya habitual en sus conciertos, agarró y ondeó la bandera de Palestina en un acto de reivindicación para denunciar el conflicto y las víctimas en Gaza.
En su espectáculo, que arrancó a eso de las 23.00 horas del jueves y se alargó durante cerca de hora y media, no faltaron canciones como “Motorola”, “Lamine”, “Contento” o “Pelele”, éxito que llegó a cantar hasta en dos ocasiones, una de ellas con un niño, apostillando un final que fue muy coreado por el público congregado, en su mayoría jóvenes.
“HAY UNA CANCIÓN QUE NO IBA A CANTAR MÁS, PERO HOY EN ZARAGOZA SÍ”
El cantautor de origen marroquí pero nacido y criado en el entorno metropolitano de Barcelona, también tuvo momentos de complicidad con el público maño durante su concierto. “Hay una que no iba a cantar nunca más, pero hoy sí, en Zaragoza sí”, declaraba Morad en el Espacio Zity. Y es que sus seguidores más acérrimos sabían perfectamente a que canción se refería. Se trataba de “A escondidas”, uno de sus primeros singles lanzados en 2019 junto a $kyhook. Quizás es un aliento que hace en todos sus conciertos o quizás no, y fueron los zaragozanos quienes la escucharon en directo por última vez.
Uno de los momentos más aclamados por el público del Recinto Ferial de Valdespartera se produjo cuando sonaron los primeros acordes de “La verdad” y Morad agarró una bandera de Palestina, como bien es cierto que ha hecho en otros espectáculos. Así, durante más de tres minutos, el cantante no soltó la bandera en solidaridad con el pueblo palestino en un momento del conflicto que cumple dos años y más de 66.000 muertos, en su mayoría civiles. El gesto, sin duda, fue celebrado por el público zaragozano, que no dudó en aplaudir y corear con gritos y silbidos.