Morad le canta al barrio y a todos los MDLR en un Espacio Zity a rebosar

Morad cantó alguno de sus temas más conocidos como "Pelele" o "Motorola". Foto: Pilar Álvarez
El rapero llenó Espacio Zity en un concierto sin artificios con unos 15.000 asistentes

Queden avisados de que en esta crónica el concepto MDLR será mencionado, por lo menos, unas cuantas veces. Para los no familiarizados con tal designación dichas siglas significan Mec de la rue, que en una sencilla traducción del francés tiene como resultado: chico de la calle. De la calle como el Morad que nació hace 26 años en el barrio de La Florida en L' Hospitalet de Llobregat y que desde entonces lleva el barrio grabado a fuego en cada una de sus letras. Es de barrio y le canta, más bien rapea, a los del barrio y orígenes humildes (él los tuvo, aunque ahora tenga 4 millones de seguidores en redes y sus letras las escuchen en cada rincón). Y ese sentir le gustaba anoche a un Espacio Zity que le esperaba con ansia, móviles en alto y la emoción por las nubes.

Morad congregó a miles de jóvenes, durante su concierto en Zaragoza este jueves. Foto: Pilar Álvarez

Morad que, a diferencia de lo que muchos puedan pensar, se llama así de verdad, salía como no suele ser habitual en estos conciertos: puntual. Haciendo gala de ese estilo MDLR que se encarga de difundir por activa y por pasiva limitaba su atuendo a un chándal gris de Nike. Si uno miraba aquí y allá entre el público, la mayoría adolescentes y los menos treintañeros obligados a estar allí, no era difícil que ese atuendo se replicará por decenas. Con más o menos color, con el logo de Gucci o el estampado de Louis Vuitton, pero el chándal era recurrente. También las camisetas de fútbol, que si el miércoles eran del 10 de Maradona y Messi en el concierto de Duki, este jueves eran del 19 de Lamine Yamal.

Y es que "Lamine", además de "¿Cómo están?" (en la que el nombre de Mbappé se repite una y otra vez) fue una de las más coreadas de la noche. Morad sabe que es polémico, son públicos sus encarcelamientos por diferentes delitos, y también provocador. Y por eso irrumpía en el Espacio Zity con el sonido de la sirena de un coche de policía. Eso sí, uno tenía que afinar bien el oído porque el estruendo de los fans casi impedía oír la voz del joven rapero. Las banderas de Marruecos ondeaban en el público, en una clara referencia a los orígenes del artista, y las de Palestina también tuvieron un momento especial en el concierto.

"¿Cómo está la gente de Zaragoza? Hoy tocamos las mejores, las de antes, las de ahora...el show completo", comenzaba Morad a hablar con su público fiel. Algunos llevaban esperando a su artista casi 12 horas y otros de tanto gritar parecía que se iban a desmayar en cualquier momento. Entonces sonó "A escondidas", grabada con $kyhook en 2019, y el Morad le hizo un regalo a todos sus MDLR zaragozanos. "No la iba a cantar nunca más pero hoy en Zaragoza, sí", expresaba el cantante antes de que el público implosionara.

Sonó "Motorola" y el público implosionó. Sonó la sesión con Bizarrap y el público implosionó. La reacción con "Contento",  "Manos rotas" (junto a Dellafuente pregrabado) o "La verdad" (con Beny jr, también pregrabado) adivínenla ustedes. En el público había niños, padres obligados que asistían a un espectáculo que, seguramente, no entendían, grupos de amigos, parejas, de aquí y de allá. Unas 15.000 personas abarrotaron la carpa del Zity pero hubo uno que se llevó el premio gordo: subir a cantar con el Morad.

Cuando parecía que la energía no podía estar más arriba sonaba "Pelele", el tema más conocidísimo del rapero. Tanto la quería el público que la cantó dos veces, una de ellas con un pequeño de unos 7 años que subió al escenario junto a su ídolo a cantar eso de: "Te crees que es muy fácil nombrar a la L". Haciendo gala del término acuñado por su ídolo enseñaba una camiseta con esas siglas (MDLR)y la cara del rapero por detrás. Entonces el público enloqueció. La cantó una segunda vez y el público volvió a enloquecer. Después, tal como vino el Morad se fue en un concierto sin artificios. Solo él y su orgullo barriero.