El Museo del Origami cumple 10 años sin saber si cerrará o no y una "crisis permanente"

Museo del Origami
photo_camera El Museo del Origami ha inaugurado una nueva exposición para celebrar su aniversario

Diez años, 235.000 visitantes, cinco embajadores japoneses y 40 exposiciones después, el Museo del Origami todavía no sabe cuál será su futuro. Si hace apenas un mes aseguraban que cerrarían en abril de 2024 si no llegaba un nuevo convenio por parte del Ayuntamiento de Zaragoza, este lunes, día de la celebración de su décimo aniversario, el director del espacio, Jorge Pardo, y el responsable de las exposiciones, Felipe Moreno, han asegurado que el 10 de abril será la fecha límite para decidir su continuidad, lo que "no significa que en abril vaya a cerrar el museo ni muchísimo menos". El EMOZ amplió un año más el vigente convenio que tiene con el Consistorio porque, de lo contrario, tenían que cerrar de inmediato, aunque también advirtieron de que no podían continuar mucho más así, a pesar de que el convenio se extiende hasta final del año que viene.

Con todas las deudas que tenían con el Ayuntamiento de Zaragoza saldadas, lo que se pide desde el museo es un nuevo convenio que elimine los cánones de 1.500 euros del anterior y una financiación que el director del EMOZ cifraba hace apenas un mes en 100.000 euros anuales con permanencia. "Estamos en una situación de menos 200.000 euros y tanto Jorge como yo hemos invertido mucho dinero propio y mucho trabajo. Ahora no sabemos si hemos perdido ya más paciencia o más dinero. Sea como sea, necesitamos que las conversaciones con el Ayuntamiento vayan a buen puerto y sea crea en el proyecto", explicaba Felipe Moreno.

Tal como han recordado los responsables, en el último pleno municipal el grupo socialista propuso una partida presupuestaria para el museo y Vox eliminar el canon mensual y ampliar la superficie expositiva del museo. Todos los grupos estuvieron a favor a excepción del PP que se abstuvo. "La verdad es que nos sorprendió mucho esa situación porque no entendimos en cuál de las cosas estaban en contra. Por tanto, desde el Ayuntamiento de Zaragoza nos queda claro que están apoyando las cosas, pero todavía no sabemos cómo se van a llevar a cabo", ha explicado el director del museo.

Mientras tanto, el EMOZ sigue sin dar con la clave de esa "crisis permanente" que llevan arrastrando ya hace una década. "Que un museo de pago sea capaz de atraer a más de 20.000 visitantes anuales no está nada mal. Estamos por detrás de La Lonja en cuanto a número de visitas y en muchos portales como Tripadvisor salimos como el segundo atractivo turístico solo después de la Basílica del Pilar, pero parece que somos un secreto para nuestra propia ciudad y que se nos esconde", ha lamentado Jorge Pardo.

Y es que desde el museo demandan "más atención" tanto al Ayuntamiento de Zaragoza como al Gobierno de Aragón. "Quizás ahora que existe una mejor relación entre las dos instituciones podrían ponerse de acuerdo para impulsar un museo que es único en el mundo y que ha salido más veces en televisiones y medios japoneses que en autonómicos y españoles. Lo que queremos en definitiva es que se nos utilice como seña de identidad de la ciudad, como un modo cultural de venderla", han explicado los responsables.

Centrándose en las cifras, el Museo del Origami ha hecho en estos diez años 40 exposiciones de artistas de talla nacional y algo de internacional y siguen esperanzados de que, quizás, en un futuro puedan atraer a algún artista japonés. "Es muy difícil porque ahora mismo no tenemos solvencia económica. De hecho, tanto Jorge como yo no tenemos sueldo y hemos hecho aportaciones de hasta 50.000 euros anuales para que esto salga a flote. Solos no podemos hacer frente a esto. No pedimos tanto dinero como para que se nos ignore", ha lamentado Felipe Moreno.

De los visitantes anuales, el 52% son turistas, el 40% de Zaragoza y el 8% del resto de Aragón, lo que pone de manifiesto que "mucha gente de Zaragoza no sabe ni que estamos aquí, en el Centro de Historias", han lamentado.

NUEVA EXPOSICIÓN PARA CELEBRAR 10 AÑOS DE ORIGAMI

En medio de toda esta situación de incertidumbre, desde el Museo del Origami confían en que las conversaciones tengan un final feliz y todo por lo que lucharon se traduzca en un museo que goce de buena salud "durante diez, quince y todos los años que sean posible más". Este lunes, además de hacer balance de su situación, han presentado una nueva exposición que se remonta a los orígenes, y es que si hace una década un joven Víctor Coeurjoly estrenaba las paredes y espacios de la segunda planta del Centro de Historias con sus figuritas de papel, hoy uno más maduro volvía a hacerlo.

Hasta el 17 de marzo, "Filosofía origami" hará un recorrido por una visión aristotélica sobre la idea abstracta de este arte japonés a través de figuras y creaciones que simulan explosiones o desastres. "Creo que los amantes del origami se van a sentir un poco defraudados porque sí que es cierto que no hay mucho de pliegues de papel pero lo que quiero reflejar es el origami como mi forma de mirar y entender la vida. Si echo la vista atrás veo que como artista he pasado de querer mostrar la mejor visión de mí a ser más sincero conmigo mismo", ha reconocido Víctor Coeurjoly.