Cómo fue la noche de Bayona en los Andes: el director desvela secretos de "La sociedad de la nieve"

Algo más de dos horas y media de lo más intensas que iban a desembocar en sorpresa: un coloquio con el director donde desveló impactantes secretos del filme
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photo_camera Después de una pequeña presentación, los zaragozanos disfrutaron de la película

Entre los flashes de las cámaras y los aplausos de los espectadores hacía su entrada triunfal Juan Antonio Bayona en la sala 4 de los cines Palafox. Después de una pequeña presentación del director, los zaragozanos iban a disfrutar de una de las películas más exitosas y virales del momento: La sociedad de la nieve.

Algo más de dos horas y media de lo más intensas que iban a desembocar en sorpresa, ya que los 1.400 espectadores iban a poder disfrutar de un coloquio junto a Bayona en el que desveló algunos impactantes secretos de la película del momento. Con una frase de Roberto Canessa (uno de los supervivientes), así comenzó el primer email que Bayona se intercambió con los supervivientes en el 2011 y que fue un poco el inicio de un proyecto que no vería la luz hasta más de diez años después.

Moderado por Joseba Bonaut, se hizo hincapié en el coloquio en esa conexión emocional con el espectador. Algo que en palabras del director consiguen gracias al personaje de Numa. “Es un personaje que siempre nos provocó mucha curiosidad y es el que más dio por el grupo y sin embargo no regresó y eso era muy doloroso”, explicaba Bayona. Por ello, la muerte de Numa supone una estafa para el público que de alguna manera se muere con él. “Era importante que muriese y eso nos daba mucho sentido”, concluía al respecto.

Lo cierto es que más que un riesgo fue un acierto y es que reconoce que “ninguno de los supervivientes podía ir en contra de que Numa contase la historia. Provocó reacción y sorpresa pero todos han acabado entendiendo la decisión”. Sin duda, fue un punto de arriesgado y una gran responsabilidad como director aunque tal y como él mismo reconoce su base es el libro de Pablo Vierci. “Me apoyé mucho en eso, en los supervivientes y en los familiares de los fallecidos”, explicaba.

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El 70% de la película está rodada en Sierra Nevada

Respecto a la película “trabajaron mucho con los actores” y tal y como él mismo reconoce “el cine es un trabajo en equipo”. Aunque ya había hecho una película algo similar como era Lo Imposible, el equipo para La Sociedad de la Nieve ha sido totalmente diferente ya que “al trabajar con gente nueva la película iba a ser diferente también”.

LA EXPERIENCIA DE BAYONA EN LOS ANDES

Para conseguir ese realismo que se vive a lo largo de toda la película, el mismo Bayona pasó una noche en los Andes en el mismo lugar del accidente conocido como “Valle de las Lágrimas”. De esa experiencia, además de las condiciones extremas o el fuerte dolor de cabeza que sintió, una de las cosas que más le impactó fue el silencio.

“Fuimos con un equipo de rodaje especializado en escalada. Una noche me fui al baño, que era un iglú como a quince metros y de repente escuché un ruido y pensé que era una avalancha, pero era el viento. Regresé con el grupo y les pregunté que si lo habían escuchado a lo que ellos me respondieron que a eso lo llamaban el trenecito y es el sonido del viento cuando baja”, relataba el director durante el coloquio.

Fue precisamente el sonido una de las partes más importantes de la película y a pesar de su complejidad técnica, únicamente eran necesarios tres: la nieve, el sonido del metal de avión y el viento. Para conseguirlos, el equipo de sonido habló con los montañeros que “tenían muchos detalles particulares del sonido y que les dieron muchas pistas de las particularidades del sonido”, continuaba explicando.

UNA INTERACCIÓN DIRECTA CON EL PÚBLICO

Por si ya era una suerte poder disfrutar de Bayona, todavía lo era más poder preguntarle directamente todas esas dudas que se les había quedado después de ver la película. Uno de los espectadores le preguntaba por la idea de meter la parte de esas madres y padres que se quedaron sufriendo al otro lado, a lo que Bayona respondió que eso “se rodó” pero que “se cayó en el montaje porque cuando salíamos de la montaña se perdía un poco el hilo de la historia”.

Otra de las cosas que a los espectadores les resultaba curiosos era el tema del tabaco en el avión y cómo parecía que nunca se acababa. Algo para lo que había una explicación: “Llevaban mucho tabaco en el avión porque había mucho racionamiento de ese producto en Chile y estaba muy caro en el país y, además, dos de las personas que iban a bordo tenían acciones de una tabacalera”.

Lo cierto es que se construyó “un mercado negro de cigarrillos en la montaña”, en palabras de los propios supervivientes. “Lo racionaron durante los 72 días y tenían como dos o tres cigarrillos al día y algunos incluso renunciaban a su ración de carne por un cigarrillo”.

El otro tema del que todo el mundo habla es el fuego y por qué no hicieron en ningún momento. “No hicieron fuego porque estaba todo empapado y apenas tenían unas cajas de Coca Cola que las utilizaban para cocinar comida pero cuando se cocinaba la carne, perdía las calorías y decidieron que no tenían medios y que no tenía sentido cocinar la comida”.

Para algunos de los espectadores que estaba relacionados con el mundo del cine les picaba la curiosidad cómo era el equipo de trabajo. “Son miles de personas trabajando en la película. Es mucho trabajo que se hace plano a plano y dependíamos de la meteorología que era cambiante. Un día la montaña parecía el desierto del Sahara por la calima”, contaba a modo de curiosidad.

UN RODAJE COMPLICADO

El rodaje empezó en enero y “pensaron que tendrían nieve y había muy poca en Sierra Nevada”. La primera escena que rodaron fue la de Numa bocabajo cuando se estrella el avión. Además, los actores perdieron mucho peso y la última parte de la película se rodó en Uruguay. “El encuentro se produjo de verdad en los Andes”, reconocía Bayona.

Algo que puede resultar curioso es que el momento del accidente se rodó en Madrid y en total fueron 140 días de rodaje. “Un año para que los actores ganaran y perdieran peso”. Lo cierto es que el 70% de la película está rodada en Sierra Nevada, aunque “alrededor de mil planos tuvieron que ser reemplazados en postproducción por planos que grabamos en los Andes”.

Una de las escenas más complejas de rodar fue una en la que Numa habla con Javier Methol. Concretamente, está rodada en plató, mientras que el principio y el final de esa escena está rodada en Sierra Nevada y la otra mitad del plano en los Andes.

LOS DETALLES RELIGIOSOS DE LA PELÍCULA

“Soy una persona agnóstica y he sido una persona muy respetuosa. Roberto Canessa se ponía encima todos los rosarios de los que iban falleciendo. Mi enfoque va hacia lo espiritual y hay imágenes como ese momento en el que Numa le toca la frente a Roberto y le mancha la frente de sangre y lo que me interesa es el valor simbólico de la imagen. Cómo a través de la herida nos curamos y me interesaba mucho su valor”, explicaba Bayona cuando le preguntaban sobre los detalles religiosos de la película.

Otro de los ejemplos era el enterramiento del calcetín que simboliza “que la carne vuelve a ser espíritu”. Una última pregunta y un gran aplauso cerraban un coloquio muy especial del que podría ser el próximo ganador de un Oscar.