NOMINADA AL GOYA POR MEJOR DOCUMENTAL

Blanca Torres: "El documental vive un momento dulce, falta que el presupuesto también crezca"

Blanca Torres y el equipo de "Marisol, llámame Pepa"
La zaragoza podría hacerse con la estatuilla a mejor documental en los Goya por "Marisol, llámame Pepa" que ya ganó el Forqué

Con la sensación de estar en una promoción eterna y de haber buceado en las siete vidas de ese mito en que se convirtió Pepa Flores, la zaragozana Blanca Torres afronta el camino al Goya con la certeza de que será una de esas galas en las que se sufre. Lo cuenta con una sonrisa que se intuye a través del teléfono en una semana frenética en la que casi sin darse cuenta se ha plantado como candidata a llevarse el Goya a mejor película documental por "Marisol, llámame Pepa". El Forqué le cayó por el camino en diciembre en una gala en la que puso el acento aragonés. En cuanto al Goya, "habrá que esperar a ver si se obra el milagro", explica la cineasta.

"Nosotros que queremos tanto al proyecto estamos deseando, claro, que se produzca el milagro y salga allí nuestro nombre. Pero la realidad es que este año hay documentales increíbles entonces es muy difícil. Creo que no hay ningún favorito como quizás otros años sí que los había. A veces ha ocurrido que el que se lleva el Forqué luego también se hace con el Goya, pero es complicado. Tendremos que sufrir toda la gala y esperar", dice Torres.

Los "culpables" de que a ella y a su equipo se les haga la gala algo más larga de lo habitual por eso de los nervios son cuatro pesos pesados: Antón Álvarez y Cris Trenas con "La guitarra flamenca de Yerai Cortés", Laura García Andreu con "Domingo Domingo", Paula Palacios con "Mi hermano Alí" y Almudena Carracedo y Robert Bahar con "No estás sola". Lo que pasé o no en una gala en la que las estatuillas podrían ir a cualquier lado, todavía no los sabemos, lo que sí es seguro es que el viaje de Blanca Torres con Marisol "ha sido increíble".

"El documental se estrenó hace ya casi un año y si echo la vista atrás recuerdo que nos lo tomamos como algo que nos apetecía mucho, pero también teníamos un profundo respeto. Nos pusimos a pensar en un documental de una de las mujeres más importantes del país, ya no solo como artista sino casi como un mito. Teníamos mucho peso también de entender que el personaje no era cualquier artista y eso se lo teníamos que explicar al público. Hemos sido muy ambiciosos en todos los sentidos porque queríamos a estar a la altura de ella. Estábamos, y estamos muy ilusionados, pero no éramos conscientes para nada del viaje que íbamos a tener. Yo me sigo sintiendo como si estuviera de promo, sigo yendo a cines después de un año, hago coloquios...Nunca había estado en un proyecto con una promoción tan larga".

"Teníamos mucho peso también de entender que el personaje no era cualquier artista"

El documental se adentra en las siete vidas que tuvo esa niña prodigio que nunca quiso serlo. Esa sobreexposición que hizo que uno no supiese si estaba viendo a Marisol o a Pepa y ese silencio que desde 1985 reina alrededor de la figura de Flores y que es inquebrantable. Y "Marisol, llámame Pepa" no es una excepción. "Siempre quisimos tener un profundo respeto por ese silencio, claro, y siempre que nos hacen preguntas sobre ello intentamos capearlo y estar en lo políticamente correcto. Lo único que decimos es que ella ha visto el documental, le ha gustado y se ha visto representada, lo que es maravilloso. Su hermana y mejor amiga, Vicky Flores, ha formado parte del equipo y eso ha sido un regalo. También hablamos mucho con su marido, Massimo Stecchini, que ya falleció... Realmente los hemos sentido a todos muy cerca".

Marisol se convirtió en un mito, aunque ella misma no existiese. "Era algo similar a una princesa Disney o algo así. Solo estaba Pepa, pero Marisol vivía en ella en las películas, en las canciones y también la interpretaba en su día a día. O sea, Pepa trabajaba 24 horas al día siete días a la semana, era brutal. No era una niña, era un producto. Entonces, claro, cuando por fin consigue desprenderse de aquello y vivir como una mujer anónima...Hay algo muy misterioso allí, un imán. Las mujeres de este país nos sentimos identificadas cuando la conocemos, hay una conexión y de allí surge el mito. Y como en estas cosas no sabemos de dónde surgen, pero cuando surgen son inolvidables. Fíjate, 40 años después de que desapareciera seguimos hablando de ella".

"HAY QUE REIVINDICAR EL TEJIDO ARAGONÉS EN EL CINE"

Paula Ortiz, Pilar Palomero, Javier Macipe, Vito Sanz, Blanca Torres... Son los nombres propios que han hecho que este año los Goya tengan un marcado acento aragonés con 23 nominaciones que ya se sienten como un triunfo. "Las películas son increíbles, de hecho en algunas categorías creo que hay competición entre Paula, Pilar y Javier y la verdad es que es un orgullo decir que son cineastas aragoneses. Es curioso porque hablamos de cine aragonés pero en realidad somos cineastas aragoneses porque las producciones vienen desde Madrid, muchas de ellas. Hay que reivindicar también en cierta manera que el tejido aragonés también tiene que crecer y que dentro de unos años se pueda hablar del cine aragonés".

En cuanto a lo suyo, el documental, Torres asegura que se vive un momento "dulce". Eso sí, también "hace falta que los presupuestos crezcan". "Las producciones documentales son mucho más humildes y la atracción en sala también. Nosotros hemos estado un mes y eso es toda una hazaña. La gente es cierto que a raíz de los documentales en plataformas se están acostumbrando al género. Hay como una especie de resurgir, como una moda que espero que dure mucho. Se están revisando también las formas de contar y ya hay mucho híbrido. Estamos en un momento bonito".