La de Hildegart y Aurora Rodríguez es una de esas historias que son tan fascinantes como aterradoras y quizás por eso llevaba en la mente de la cineasta Paula Ortiz (Zaragoza, 1979) desde que era una joven que estudiaba Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza. Hildegart era la hija de Aurora. O, más bien, su proyecto. Una niña que con dos años leía, con cuatro tocaba el piano, con diez tenía el bachillerato sacado y sabía alemán, inglés y otros tantos idiomas y con quince escribía artículos en El Socialista e iba a mítines y congresos. Su madre quería hacer de ella la primera niña eugenésica (disciplina que modifica la herencia genética de las personas para mejorar la especie humana aplicando leyes biológicas), lo consiguió y la hizo una niña prodigio. La crio para que fuese libre y en el momento en que trato de serlo, Aurora le pegó tres tiros y la mató mientras dormía. La gente la despediría en esa España de 1933 como una auténtica "rockstar" y la cineasta aragonesa la rescata ahora para mirarla con los ojos de 2024 en su nuevo proyecto "La virgen roja"
Bajo el amparo de Elastic Films y Amazon Prime, la cinta se preestrena este martes en los cines Palafox en una premiere nacional antes de llegar a las salas y a la plataforma el viernes 27 de septiembre. Con unas majestuosas Nawja Nimri y Alba Planas en los papeles protagonistas y Pepe Viyuela, Aixa Villagrán y Patrick Criado completando el elenco, el filme recibió grandes ovaciones en el Festival de Cine de San Sebastián.
PREGUNTA.- ¿Cómo llega Paula Ortiz a esta historia?
RESPUESTA.- Conocí la historia de Hildegart y de Aurora Rodríguez Carballeira en la universidad. Me la contó una profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, Ángela Cenarro, que viene a ver la película y me hace mucha ilusión porque ella me contó la historia a propósito de hablar sobre las pulsiones tan gigantes, tan contradictorias, tan eléctricas del principio del siglo XX. Me lo explicó a propósito de la idea de la eugenesia que yo desconocía y de cómo esa protogenética aplicada a una ingeniería social fue algo integrado por la lucha obrera, por el feminismo, por Hitler, y era algo que me parecía fascinante.
"Aurora es la mujer más fascinante, brillante y terrible que he conocido"
A propósito de eso me contó la historia de Hildegart y de Aurora, que quiso tener una hija eugénica y que quiso engendrar y educar a la mujer del futuro, a una líder, a alguien que estaba destinada a ser a liderar la revolución y la reforma sexual de las mujeres de España y de la liberación de las mujeres. Es brutal la historia, el seguir la obra de Hildegart, cómo realmente su experimento y su proyecto funcionó y se convirtió en una niña prodigio y en una líder política brillante que público una obra enorme que fue referencia a nivel mundial como en los principios del feminismo en torno a la reforma sexual y a la identidad sexual femenina hace 100 años. Y cómo su madre a pesar de haber querido engendrar y educar a la primera mujer libre en el momento en que su hija hizo un ejercicio de libertad, no es que la castigara como hacen los padres y las madres, sino que la mató porque creía que era suya.
P.- Es una historia profundamente contradictoria...
R.- Completamente. De hecho, lo más apabullante y lo más atractivo de la historia es la contradicción y la herida humana que acarrea tanto desde lo más atávico, la herida del vientre materno de una relación maternofilial ¿Cómo puedes matar a alguien salido de tu vientre porque consideras que es un proyecto? Ni siquiera la tienes en cuenta como persona y como conciencia individual y libre. Es alucinante, pero claro, de esa herida se empiezan a tejer un montón de contradicciones y de tentáculos. Que afectan a lo social, que afectan a lo filosófico y que afectan a lo político, a las ideas. A mí los personajes que me atraen de manera poderosa son los que tienen conflictos irresolubles. Los tenía "La novia" de Lorca, los tenía Hemingway el coronel Richard Cantwell y los tenía a un nivel bestia Santa Teresa. Y Aurora es de las mujeres más brillantes, fascinantes y terribles que yo he conocido. Lo he contado muchas veces, pero a mí Aurora me ha enseñado que los sueños de la razón engendran monstruos y de que en nombre de la mayor civilización se desemboca en la barbarie.
P.- En una historia en la que la realidad supera a la ficción. ¿Dónde queda la creatividad?
R.- El reto al hacer un hecho histórico es ser responsable con la realidad y al mismo tiempo construir una ficción dramática. Entonces teníamos que ver cuánto del contexto de la vida real de Hildegart nos daba tiempo a contar en 90-100 minutos porque las películas son finitas y no cabe todo. También plantearnos cómo manejar todos esos niveles históricos en distintas capas y al tiempo darles una forma estética, emocional, narrativa y dramática. Hay muchas cosas y esas son las grandes decisiones que se tienen que tomar desde la dirección.
Por ejemplo la historia de Abel Velilla (el joven del que se enamora Hildegart interpretado por Patrick Criado) no sabemos si fue así. Sabemos que existió esta persona, pero no sabemos cómo fue la historia entre ellos. No tenemos nada. Decía Rosa Montero, que ella no cree que se enamoró, sino que se "enamorisqueó" como nos "enamorisqueamos" a los 16. El personaje de Abel está muy ficcionado y si hablamos de Hildegart y Aurora no he tenido tiempo fílmico para contar y mostrar todo lo que sabemos de ellas. Hay mucha información y realmente la historia es todavía más fuerte, más intensa, más contradictoria y más alucinante de lo que nos ha dado tiempo a contar.
"La historia es todavía más fuerte, más intensa, más contradictoria y alucinante de lo que nos ha dado tiempo a contar"
P.- Fernando Fernán Gómez ya la llevó a la pantalla en 1977, aunque se centró en el personaje de Aurora...
R.- Yo vi la película muy joven y la recordaba a ráfagas. Cuando empecé a hacer la película no quise verla hasta que la acabé y hace poco que me la puse porque yo admiro mucho a Fernando Fernán Gómez y Azcona y no quieres sentir que los maestros te van a influir. Yo no quería la influencia de esta historia por parte de otra generación porque creo que ahora nos tocaba a nuestra generación revisar y volver a mirar el abismo de Aurora y de Hildegart. Y en este caso, efectivamente, ha habido muchas historias desde el punto de vista de Aurora, porque es el gran monstruo. Pero Hildegart per se es también fascinante. Es incomprensible que una mujer con 16 años llegase a escribir lo que escribió y hubiese llegado donde llegó. Murió como una "rock star", como una líder.
P.- Hablamos de un "true crime" donde el amor al final es el centro de todo...
R.- Exacto. Es una historia real, hay una dimensión romántica pero para mí fundamentalmente es una historia política porque además el crimen no está causado por un arrebato pasional, no es un acto psicópata, es un acto fanático. Y el acto fanático es un acto ideológico, el fanatismo político religioso, el que entiende que las ideas están por encima de la vida de los seres humanos y del mundo y de la realidad y que entonces se pueden volver violentas y podemos llegar al horror. Creo para mí esa es la espina dorsal, el conflicto de la película.
P.- El elenco está impecable. ¿Se tuvo claro desde un principio?
R.- Bueno, los castings son procesos, claro. En el caso de Nawja (Nimri) ella entró desde el principio al proyecto. Era un "sí" gigantesco porque hay muy pocas actrices con la presencia, con el gravitas tan único que tiene ella y que sabe manejar por esas aguas tan turbias y sabe también asomarse a sus abismos. No todo el mundo es capaz de hacerlo ni sabe sostenerlo desde una parte muy inteligente, muy sensible y muy física también. Nawja ha hecho un trabajo apabullante y brillante como el personaje que representa. Poca gente podría sostener esa escena final. En el caso de Alba hubo un casting de mucha gente porque teníamos que buscar una actriz muy joven que fuese capaz de sostener la inteligencia brillante, ser una niña prodigio, una superdotada con semejante control de la retórica, de la palabra, de la palabra política y al mismo tiempo, con esa fragilidad del adolescente que sale al mundo que ha estado encerrada en su casa, que no conoce, que no ha estado en contacto con la realidad.
Entonces allá había algo en esa fragilidad y en esa fortaleza y en esa brillantez muy difícil de encontrar en una sola actriz. Y Alba Planas creo que que ha hecho un trabajo precioso y enorme. Y enseguida entró también Aixa Villagrán, Patrick Criado y Pepe Viyuela, que también creo que es uno de nuestros grandes hallazgos. Pepe Viyuela en un papel dramático.