Macizo del Cotiella: Travesía Barbaruéns-Plan

Desde el Somontano de Barbastro, camino de la parte oriental del Pirineo aragonés, sobresale, adelantándose a la barrera pirenaica, una cumbre que destaca imponente en el horizonte. El Cotiella, con sus 2.912 metros de altura, es una gran mole calcárea, en cuyos alrededores se encuentran rincones muy bellos y solitarios. Este macizo hace de interfluvio entre el río Cinca y su afluente el Cinqueta, que lo delimitan por el oeste y el norte, y el Ésera al este. Esta majestuosa montaña se encuentra a caballo de las históricas comarcas de Sobrarbe y Ribagorza y junto a sus sierras aledañas –Ferrera, Chía, Peñas Montañesa y Solana- pertenece a una parte bastante desconocida de la cordillera pirenaica. Para apreciar sobre el terreno estos lugares, realizamos en otoño una larga travesía desde Barbaruéns hasta Plan y San Juan de Plan.

Vea aquí el mapa de esta travesía
En la carretera que parte de Graus hacia Benasque, tomamos en Seira un desvío a la izquierda que nos lleva al pequeño núcleo de Barbaruéns (1130 m) siguiendo una estrecha carretera de ocho kilómetros. A la entrada del pueblo, junto a una fuente, empezamos a caminar siguiendo la señalización del sendero GR-15 que se dirige en dirección noroeste hacia Saravillo. Otoño, en días soleados y suaves como éste, es una época deliciosa para apreciar la sinfonía de colores que nos ofrecen los bosques caducifolios; esta parte que hoy recorremos despliega un sinfín de tonos verdes, amarillos, naranjas y rojizos, componiendo una paleta insuperable en este decorado inmenso que nos llena de sosiego el alma.

Dejamos los huertos y prados vallados con muros de piedra, encarando una pronunciada pendiente por lastras de piedra hasta adentrarnos en un pinar rico en musgo y setas en esta época del año. Llaneando por este bosque encontramos una acequia que se nutre del agua del barranco Bilsé y de las fuentes de Llacamuso y Francha, que manan en la ladera a nuestra izquierda. Caminaremos un buen rato a lo largo de la acequia, terminando por abandonarla cerca de un claro del bosque donde veremos la borda Bilsé y sus prados. Continuamos pegados al muro de uno de los prados, para retomar el pinar, saliendo a la pista de Barbaruéns a Plan.

El sendero cruza la pista y remonta el barranco Bilsé. Cuando éste se estrecha, nos alejamos del lecho para ganar altura hacia la izquierda, con una fuerte pendiente que nos permite superar el escarpe rocoso que parecía cerrarnos el paso. Superado este punto, el camino entre grandes hayas es muy acogedor. De nuevo en el cauce del río, ascendemos cruzando varias veces de un lado a otro del mismo. Enseguida se alcanza la zona de pastos alpinos y el refugio de Armeña (1820 m), muy cerca de la fuente de Riancés. Este refugio libre, construido hace casi 20 años por la Federación Aragonesa de Montañismo, está bien conservado, emplazado en un estratégico lugar en el circo glaciar de Armeña. Sirve de base para ascender al Cotiella y como punto de apoyo para travesías como la que hoy realizamos.

Pico Cotiella

Reponemos fuerzas en la soleada terraza del refugio después de tres horas de marcha desde Barbaruéns. La sensación de soledad se saborea aquí de forma muy especial. Ninguna persona hemos encontrado en nuestro trayecto y este rebaño de ovejas que pasta en las inmediaciones del refugio, lo hace plácidamente sin pastor alguno que lo dirija. Proseguimos hacia el norte, por prados empinados, contemplando un paisaje lunar y muy agreste, en el que destaca, con soberbia factura, el Cotiella al fondo del circo de montañas calcáreas.

Pasamos bajo los murallones de La Picollosa, dejando a nuestra izquierda una zona de grandes bloques calcáreos muy fragmentados que recuerdan la espectacular forma de un glaciar pétreo muy atormentado. En un llano, conocido como Planangón, dejamos a la derecha un sendero que desciende hacia el pueblo de Chía y ganamos altura hacia el oeste por una pendiente herbosa que nos deja en el collado de Aibón, a 2350 metros, en el límite entre Ribagorza y Sobrarbe.

Desde el collado, entre Peña las Once y La Picollosa, una dilatada vista hacia el noroeste se cierra con el magnífico telón de fondo del macizo de Monte Perdido. El descenso sigue un canchal a media ladera, cruzando vaguadas y torrentes. Aparecen los primeros ejemplares de pino negro. El ibón de Plan se avista, todavía muy por debajo, mientras nos internamos en el bosque. Desembocamos repentinamente en una extensa pradera junto a un llamativo poste nivométrico, a orillas del citado ibón, también conocido como Vasa de la Mora (1900 m).

UN PARAÍSO NATURAL

Monte Perdido desde el collado Aibón

Este ibón y su entorno son absolutamente hermosos. Un lugar paradisiaco, de los más bellos del Pirineo, que se conserva en estado natural. Es fácilmente accesible por un buen camino desde Plan, por lo que es frecuente encontrar –como hoy- un importante número de personas en sus orillas. Descansamos aquí una hora larga. Este sitio, sencillamente maravilloso e idílico, es de los que nunca deseas abandonar y de los que te llevas en el corazón para siempre. De esos a los que sabes que debes regresar. La armonía de sus plácidas y cristalinas aguas, de los bosques reflejados en su tersa superficie, de cumbres de formas inverosímiles e imposibles, el silencio, todo ello forma un conjunto difícil de describir pero fácil de percibir y sentir hondamente…

Es difícil de comprender, tras admirar la variedad y la belleza de estos parajes recónditos, que el macizo de Cotiella no sea un espacio natural protegido. Sobran méritos y atributos para ello. Es un indiscutible candidato, a mi juicio, para ser declarado Parque Natural, al amparo de la legislación aragonesa de protección de la naturaleza. Tal vez debimos haberlo incluido en el Parque Natural Posets-Maladeta cuando llevamos a cabo su delimitación en la ley de creación de dicho Parque en 1994. Entonces no lo hicimos por no ampliar el número de ayuntamientos en cuyos términos municipales se asentaría el Parque, lo que podría dificultar el acuerdo y el consenso, siempre difícil y complejo de asumir por los montañeses que creen ver limitaciones para su desarrollo en la declaración de nuevos espacios naturales protegidos.

Pienso que la administración autonómica debería impulsar –con carácter previo al establecimiento de un hipotético Parque Natural de Cotiella- la elaboración de un Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) de los municipios correspondientes, de acuerdo con las previsiones de la ley de Espacios Naturales Protegidos de Aragón y siguiendo la metodología exitosa que se ha seguido en otros Parques, como el del Moncayo y, especialmente, el vecino de Posets-Maladeta. El PORN definiría y señalaría el estado de conservación de los recursos y de los ecosistemas en el ámbito territorial analizado y los regímenes de protección, promovería la aplicación de medidas de conservación, formularía criterios orientadores de las políticas sectoriales y evaluaría la situación socioeconómica de la población asentada y sus perspectivas de futuro.

MODELO DE DESARROLLO SOSTENIBLE

En Posets-Maladeta se siguió un procedimiento excepcional que invierte el proceso normal que prevé la legislación. Primero se declaró por ley de las Cortes de Aragón el Parque, y posteriormente se elaboró el PORN correspondiente. Pero a efectos de garantizar el necesario consenso social y el apoyo de la población implicada las estrategias son igualmente válidas. El eje rector del proceso ha sido propiciar la participación ciudadana, y la de los sectores sociales y económicos que quisieran plantear sus puntos de vista, para que el Parque Natural fuera un paradigma del modelo de desarrollo sostenible que la política de protección de la naturaleza debe garantizar.

Llegando al ibón de Plan

A pesar de la existencia del Patronato del Parque, en el que ya se encuentran representados los diversos sectores, se creyó conveniente impulsar un esquema amplio y general de participación para elaborar un riguroso estudio socioeconómico del área de influencia del Espacio analizado, que ha servido de base para la articulación del PORN.

Se trabajó con un esquema de tres fases. En la primera, se hicieron reuniones de todos los vecinos en cada municipio, para informar y recoger iniciativas. En la segunda fase, se constituyeron cuatro talleres de trabajo, sobre agricultura y ganadería, turismo, iniciativas empresariales y gestión del Parque. Estos talleres formados por unas 25 personas, que intervenían como portavoces reconocidos de algún grupo o como técnicos competentes, tenían como objeto detectar cuales son los problemas actuales de gestión en los diferentes sectores, analizar las causas que han provocado dichos problemas y proponer soluciones a los mismos.

En la tercera y última fase, se expusieron los primeros resultados de síntesis en otras cuatro mesas de trabajo de carácter participativo, para revisar el diagnóstico, trazar unos objetivos y construir un plan de acción para poderlos llevar a cabo. De esta manera se ha conseguido, aún con las carencias siempre presentes, incorporar al estudio socioeconómico los intereses y expectativas de la población local y que en la redacción definitiva del Plan de Ordenación se incluya un título específico recogiendo los planes y programas de fomento del desarrollo socioeconómico de las poblaciones del entorno del Parque Natural.

Me gustaría que estos valles, lagos y cumbres de Cotiella fueran un día un espacio natural protegido de primera categoría, un legado para las siguientes generaciones, un referente de nuestro patrimonio natural, y no sólo por méritos propios sino por el apoyo decidido y el consenso social de los que viven a sus pies.

El descenso hacia el valle de Gistaín sigue el curso del barranco de Ibón, para lo que se abandona muy pronto el GR-15 que, hacia la izquierda, se dirige a Saravillo. Entramos en un bosque húmedo dominado por abetos, hayas y pinos por el que se abre paso el sendero que cruza por dos veces el río, cuyas aguas escuchamos permanentemente. Algunas bellas cascadas que se precipitan por el barranco y el colorido otoñal intenso de los árboles componen un cuadro muy hermoso, reforzado por la luz vespertina tan especial y la vista dilatada hacia Punta Suelza y el pueblo de Gistaín.

Ibón de Plan

Desembocamos, al fondo del valle, en una pista que corre paralela al río Cinqueta y que nos deja en Plan (1120 m) después de una larga caminata de casi ocho horas de tiempo efectivo y de 1200 metros de desnivel. Como colofón final aún nos quedan ganas de dar un último paseo hasta la vecina localidad de San Juan de Plan (1120 m), por un sendero que nos obsequia con una cosecha abundante y espontánea de deliciosas moras de zarza, que además de endulzarnos el paladar nos compensan por el esfuerzo hoy realizado.

CLIMA DE ESPERANZA

En estos pueblos, otrora entre los más deprimidos del Sobrarbe, se respira hoy un clima de esperanza en el porvenir y un cierto renacimiento que pone fin al declive demográfico y económico. Un joven taxista de Plan que nos trajo de vuelta a Barbaruéns para recuperar nuestro vehículo, por la pista que atraviesa el puerto de Sahún, nos habla con ilusión de esas esperanzas que se vislumbran en estos valles; de un alto número de gente joven que no quiera ya emigrar, que no quiere dejar su tierra y que tiene ahora trabajo en los servicios, en el turismo vinculado al Parque Natural, en la artesanía o en la ganadería y sus productos derivados; gente que ama su tierra, que cree en ella y que está dispuesta a trabajar por mejorar las infraestructuras de comunicaciones, el acceso a las nuevas tecnologías, el mantenimiento de su patrimonio cultural y lingüístico y a sentirse orgullosos de sus paisajes, de su biodiversidad y de sus tradiciones.

Estas nuevas actitudes de estos montañeses, que quieren participar y hacer oír su voz, son garantía para un futuro de progreso. Y ahora sabemos que si trabajamos juntos podemos hacer realidad en Aragón los objetivos del Año Internacional de las Montañas, que la ONU quiso explicitar en 2002 y que la Comisión Aragonesa, creada al efecto por el Gobierno autónomo, supo sintetizar en la Declaración Institucional que se recoge a continuación:

Bosque otoñal

“Aragón es en buena medida un territorio de montañas. Las llanuras de la Depresión del Ebro, con sus feraces huertas y sus territorios irredentos, con su concentración de industrias, infraestructuras y población, con su caracterización como eje y nudo de comunicaciones y desarrollo, se encuentran enmarcadas por dos grandes cordilleras, la pirenaica y la ibérica que alcanzan en Aragón sus cotas más altas y ofrecen sobre un territorio extenso y poco poblado una gran diversidad. Montañas muy conocidas o casi desconocidas que presentan gran variedad de contrastes en su gea, su flora, su fauna, sus paisajes y también en su diversidad cultural, en su arquitectura popular y en sus manifestaciones artísticas. Montañas en suma de biodiversidad, reservas de recursos naturales, de paisajes, agua, bosques y tierra fértil, de recursos genéticos y último refugio de especies animales y vegetales en peligro de extinción o amenazadas.”

“Montañas de hombres y mujeres. De hechos históricos y de tradiciones, de libertades y fueros, de derecho consuetudinario y economía de subsistencia, de convivencia no siempre pacífica, de campos labrados y ganadería, tierras de poblamiento y de emigración, a veces, demasiadas veces, de abandono.”

Montañas que se ven con muchos ojos. Miradas que ocupan, miradas que colonizan, miradas que apropian, miradas resignadas. Pero hay otra forma de ver que apuesta por el progreso, que quiere conocer los problemas, que asume las limitaciones del territorio y procura desarrollar sus oportunidades; mirada limpia, mirada al futuro.

Es necesario reflexionar sobre el futuro de nuestras montañas que no son sólo nieve, ni sólo espacio natural, ni sólo reserva hídrica. Hay que plantear sin complejos cuestiones como la organización territorial, el desarrollo de la agricultura y ganadería de montaña, la ordenación del turismo, la gestión forestal y de los paisajes protegidos, las infraestructuras de comunicaciones o la declaración, conservación y gestión de los parques naturales.

Por ello, es fundamental difundir la información que concierne a las áreas de montaña entre todos los ciudadanos, fomentando procesos educativos y de sensibilización que ayuden a mejorar las relaciones entre el hombre y su entorno.

Y hay que promover un desarrollo participativo, en el que las comunidades de montaña puedan hacer oír su voz; un desarrollo que permita la prosperidad de los habitantes de la montaña y a la vez sea respetuoso con el medio ambiente, un desarrollo sostenible en el que la conservación de los ecosistemas de montaña sea un objetivo y una garantía de progreso social. Desarrollo de la Montaña, por los montañeses, para la Montaña.

Con estos objetivos, conocer y dar a conocer las Montañas de Aragón, proteger sus ecosistemas naturales y promover el desarrollo sostenible de las comunidades de montaña en nuestra Comunidad Autónoma, la Comisión Aragonesa, auspiciada por el Gobierno de Aragón y con el apoyo de las Instituciones aragonesas, se suma a las celebraciones que en todo el mundo han de servir para conmemorar y recordar este Año Internacional de las Montañas”.