NINERS CHEMNITZ 102- 86 CASADEMONT ZARAGOZA

Punto y final en Europa con otra rotunda derrota

Tras caer por 34 puntos en la ida, el cuadro aragonés visitaba al Niners Chemnitz con la eliminatoria sentenciada y se despide oficialmente de la FIBA Europe Cup.
Casademont Zaragoza se despide de la competición europea. Foto: Casademont Zaragoza.
photo_camera Casademont Zaragoza se despide de la competición europea. Foto: Casademont Zaragoza.

Con el final en Alemania, Casademont Zaragoza se despedía definitivamente de la competición europea este curso. Un destino sentenciado hace ya una semana. Que en el deporte todo puede pasar es uno de sus principios básicos, será por hazañas o milagros logrados a lo largo de los años que justifican esa afirmación, pero remontar 34 puntos a domicilio eran palabras mayores. Principalmente por el momento de forma del cuadro rojillo y la imagen presentada en el partido de ida de estos cuartos de final de la FIBA Europe Cup ante el Niners Chemnitz (64-98). Por ello, sin ninguna esperanza de clasificarse, en el pabellón Messe Chemnitz estaba en juego el amor propio. Los de Porfirio Fisac aguantaron el tipo durante la primera parte, pero la superioridad del rival se dejó notar en la segunda mitad, dejando todavía más sentenciado a un equipo cuya incapacidad defensiva preocupa y volvió a recibir más de 100 puntos (102-86).

El miércoles pasado en el Príncipe Felipe, el Niners Chemnitz demostró porque encabeza la clasificación de la liga alemana, haciendo una exhibición de juego y dejando resuelta la eliminatoria antes de viajar a Alemania. Así pues, sabiendo que no había mucho que hacer, Fisac reconocía en la previa que el principal objetivo para el encuentro era competir, plantar cara y defender su orgullo, algo tocado en los últimos encuentros.

Para sacar la característica rasmia aragonesa, Porfirio movía algunas fichas en el quinteto inicial, pues a los indiscutibles Trae Bell-Haynes, Santi Yusta y Sulejmanovic, se unían Kravic y Miguel González, quienes ocupaban el puesto que tuvieron en el Príncipe Felipe McFadden y Watt.

Fisac podía estar satisfecho con el comienzo del partido de su equipo. A pesar de que en el primer ataque Yusta perdía la pelota por unos pasos, los jugadores estaban metidos en el encuentro, con la voluntad de cambiar las sensaciones de las últimas semanas, ayudados, también hay que decirlo, por una inusual imprecisión de los alemanes. Sumaba los primeros puntos en su casillero el cuadro visitante, mediante unos tiros libres de Trae. A continuación, el Chemnitz empataba el encuentro y las canastas fáciles se intercambiaban en las primeras ofensivas. Kravic, Trae y Sulejmanovic puntuaban para Casademont, pero un inmenso Uguak, con dos triples, y las rápidas transiciones alemanas les ponían por delante por primera vez (14-13). Los de Fisac se estancaban con ciertas pérdidas por pasos y ataques, no obstante, gracias a un tiro de tres de McFadden lograban terminar los diez minutos con igualdad máxima, 18-18.

La igualada ya no volvería a aparecer más en el electrónico. El segundo cuarto empezó con un Chemnitz que aumentaba el ritmo del partido, y también el acierto, principalmente del canadiense Uguak, que fue como un cuchillo para los maños, debido a sus sucesivos triples (llegaba al descanso con 16 puntos). Así pues, del 24-23, en un abrir y cerrar de ojos, se pasó al 30-23, que provocó el tiempo muerto del técnico segoviano. Durante esos minutos de desconexión visitante la ventaja no dejaba de aumentar para los tedescos, con un festival de triples, canastas rápidas y rebotes a su favor. Hasta 14 puntos por detrás estuvo Casademont, situación preocupante por todo lo que quedaba por jugar. Sin embargo, los pupilos de Fisac fueron capaces de reaccionar a tiempo, a diferencia del duelo de ida, y recortar esa distancia, a través de varias situaciones de tiros libres, un 2+1 de McFadden o canastas de Yusta y Traoré que permitían irse al descanso seis abajo (44-38).

FESTIVAL DE ANOTACIÓN EN LA SEGUNDA PARTE

Mantener el orgullo, acabar con buenas sensaciones y sobre todo, sin lesiones. Así afrontaban los rojillos lo que iba a ser su último período en competición europea. Sin embargo, la superioridad del conjunto local se manifestó con mucha más firmeza y ese orgullo empezaba a tambalearse. El tercer cuarto fue un auténtico festival de triples. Triples alemanes, de todos los colores, solo contrarrestados por un fantástico Bell-Haynes, que se echó al equipo a la espalda para impedir que el resultado fuera más doloroso. Prácticamente sólo él era capaz de anotar para los maños y acabó el cuarto con una puntuación personal de 18 puntos (de los 25 del equipo). Por parte del rival, poco más que añadir a que es una plantilla perfectamente trabajada, que entiende el juego y se luce en la pintura. Así pues, se crecieron hasta el 79-63 con el que terminó este cuarto.

Tras el huracán, en el último acto llegaba la “calma”, al menos en nivel de energía. Si el choque ya era un mero trámite, todavía lo era más este período. Casademont únicamente quería que acabara el partido y esta pesadilla de eliminatoria. Porfirio Fisac, que se fue expulsado tras ver la segunda técnica, aprovechaba para dar minutos a los más jóvenes, con participación de Langarita, Traoré, Dídac Cuevas o Miguel González, que anotó dos triples consecutivos para su propia confianza. Los alemanes seguían a lo suyo, con menos resistencia por parte de los aragoneses, y haciendo disfrutar a su afición. De tal forma, metieron otra vez más de 100 puntos a Casademont, que acaba su periplo en la competición con el recuerdo de un 102-86 final, y una desventaja total de 50.

En definitiva, Casademont Zaragoza dice adiós a la competición europea y tendrá que esperar a próximos cursos para volver a recorrer las pistas del continente. Por ahora, tiene mucho trabajo que hacer y errores que pulir para afrontar la fase decisiva de la liga ACB. Este domingo llega una nueva final, ante el colista, el Palencia, en el Príncipe Felipe.