Tecnopolítica

Miguel Ángel Otín
La relación entre las tecnologías y los estados cada vez es más estrecha.

La relación entre las tecnologías y los estados cada vez es más estrecha. La tecnología y la digitalización, al servicio de la política. Y como la política utiliza la tecnología, se está utilizando con mayor frecuencia el término ¨tecnopolítica¨. Se refiere a la práctica de los políticos y gobiernos para diseñar y utilizar las tecnologías digitales en sus estrategias y objetivos políticos.

Pedro Baños, en su libro ¨La encrucijada mundial¨ alude a la democracia digital. Entre otros muchos aspectos, escribe sobre el impacto de la tecnología en los sistemas democráticos. Introduce temas como la IA, la datificación, las métricas y los algoritmos para la toma de decisiones. Y la deriva, tanto en la pérdida de los espacios públicos para la deliberación y el diálogo, como en la polarización de los discursos y el fomento del pensamiento único, en el propio relato de los gobiernos, desde los medios de comunicación ,y muy importante, el creciente rol de las redes sociales.

Sin duda, las personas, los ciudadanos, han visto reducida su capacidad para elegir, todo se confunde con lo digital, dejando a la persona sin autonomía e infantilizada pierde libertad frente al poder. Nos dirigimos hacia una ¨libertad asistida¨. Hoy, lo valioso son los datos. Una realidad de las diez empresas multinacionales más cotizadas, siete son tecnológicas. En sus inicios recopilaban datos de los usuarios y ahora son los datos su principal activo. Son los propios datos, los propios algoritmos, los que aprenden automáticamente. Posiblemente sean más objetivos. Pero… la cuestión, ¿cómo se utilizan? Me preocupa que la tecnología nos convierta en números, en ¨soldados¨, en servidores, en vasallos…

En un mundo cada vez más globalizado y geopolítico, la tecnología tiene mayor impacto e importancia. Los avances tecnológicos son claves, facilitan el desarrollo de las sociedades, de los derechos humanos, y pueden promover que el mundo sea más justo, pacífico y equitativo. Pero en contrapartida, también pueden amenazar la privacidad, la seguridad y alimentar la desigualdad. Habrá que decidir que camino queremos seguir. ¿Nos preguntarán?

He aludido con anterioridad a la polarización y a la polarización digital. La mencionada pérdida de espacios para el diálogo, y el crecimiento de los esquemas ¨ellos y nosotros¨ van parejos. La tecnología y las redes sociales están asumiendo una representación muy determinante. La libertad se va perdiendo. Consecuencia del deficiente (o adulterado) funcionamiento de la democracia.

¿Cuál debería ser la relación entre la tecnología y la sociedad? Sin duda, la relación es recíproca. La sociedad impulsa el avance tecnológico, mientras que sus logros y productos configuran la nueva sociedad. Las decisiones tecnológicas deberían considerar no sólo los beneficios, por supuesto los impactos negativos.

Una frase que me encanta y que define nuestra posición hacia determinados aspectos de la vida: ¨Tenemos que desaprender, para volver a aprender¨. ¿Tendremos que reaprender, que reentender la nueva política, la política de la era digital, la gobernanza tecnopolítica?

Y otra pregunta: ¿los ciudadanos están contentos con el sistema político actual? Actualmente, se observa en muchos ciudadanos españoles la necesidad de un cambio electoral, pero en la misma medida, nunca la sociedad había estado tan anestesiada. Al respecto, me llamó la atención el comentario de una persona: ¨Los tres principales virus de la persona, son: el ego, el poder y el miedo¨ ¿Tendrá que ver el incremento de la utilización por parte de los sistemas políticos de la tecnología… con el miedo?