Condonar vs condenar

Miguel Ángel Otín

¿Recuerdan el principio de la conservación de la energía? Según Robert Mayer, ¨la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma, la energía total permanece¨. Personalmente, lo adopto y lo adapto en los Talleres de Finanzas Básicas, y digo: ¨El #dinero se crea, no se destruye, se transforma, y sobre todo... cambia de manos¨.  Pienso que es un ejemplo para intentar explicar el tema de la condonación.

¿Recuerdan el principio de la conservación de la energía? Según Robert Mayer, ¨la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, la energía total permanece¨. Personalmente, lo adopto y lo adapto en los Talleres de Finanzas Básicas, y digo: ¨El #dinero se crea, no se destruye, se transforma, y sobre todo... cambia de manos¨.  Pienso que es un ejemplo para intentar explicar el tema de la condonación.

El origen de la muy comentada condonación es, sin duda, el reducir la deuda pública de Cataluña en 17.100 millones de euros y asumirlo el Estado. (Corresponde 2.135 euros por catalán). Y para ¨enmascarlo¨ el Gobierno propone condonar, pasar del balance de las Autonomías al balance de la deuda pública estatal, una cantidad que se cifra en 83.000 millones. Parece que a Aragón le corresponden de esta cifra 2.124 millones de euros.

De estos 2.124 millones, corresponden 1.570 euros por aragonés (anteriormente, hemos visto que a cada catalán, le benefician en 2.135 euros). Y lo que también es determinante es que esa cantidad los gobiernos autonómicos no la pueden destinar a otras partidas como salud, educación… Únicamente afectaría a pagar menos intereses por la deuda autonómica. 

Poniendo las cifras en contexto, al final del 2024 la deuda pública estatal ascendía a 1.621.515 millones de euros. Y en consecuencia la deuda per cápita representaba 33.238 euros. En el conjunto de todas las comunidades autónomas ascendía a 333.000 millones de euros. La de Aragón se cuantificaba en 9.365 millones, lo que corresponde por habitante 6.935 euros. 

El gobierno no elimina la deuda. Por convertir deuda autonómica de Cataluña en deuda estatal, endeuda en mayor importe a todos los españoles, nos condena a mayor endeudamiento. ¿El efecto es irrevelante? No. Beneficia a Cataluña y pase el coste a los españoles. Y en mayor proporción a las comunidades que han gestionado bien o que han reducido impuestos. En concreto, como hemos visto con anterioridad a cada aragonés nos tocarán 257 euros más, y según el presidente Azcón, 564 euros más que a los catalanes. 

Aspecto derivado de la decisión del gobierno, que considero relevante. ¿Qué es primero el huevo o la gallina? Entiendo que si la condonación hubiera sido consecuencia de la elaboración y consenso entre todas la autonomías de una nueva Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas (la vigente data de 1980), y de la misma se desprendía la conveniencia de una condonación, la decisión hubiera sido más razonable, más de sentido común, más aceptable…

Otro aspecto. La ministra de Educación no demuestra educación financiera. Preocupante. Según sus declaraciones, ¨la medida es como si quitaran a las autonomías un par de años de hipoteca¨. Parece queda demostrado no es así. La deuda sigue vigente, los acreedores no han renunciado a sus derechos. En su vencimiento querrán recuperar su dinero y periódicamente cobrar los intereses. Y otra cuestión, la hipoteca es una garantia, no es una deuda en sí. Si nos referimos a un préstamo hipotecario, nos referimos a un préstamo con garantía hipotecaria. Es decir el préstamo son las características económicas y la hipoteca es la garantía. 

Y al hilo de la temática del día, recuerdo que una de las escasas ocasiones que he tenido problemas en redes sociales fue un 11 de septiembre de hace unos años, se me ocurrió plantear en Twitter (conscientemente) que la mejor forma de ver la opinión de los catalanes sobre la independencia, era emitir una emisión de Bonos Patrióticos al 0%. Pueden imaginarse. 

Reiterar que cuando mencionamos al dinero público, me refiero al dinero de todos los ciudadanos. Lo ¨público¨ somos nosotros. Y termino con una reflexión, con una pregunta. Hablando de endeudamiento, ¿firmaría usted de fiador, de avalista, al gobierno español… ante un hipotético préstamo?