Opinión

Etimología de lugares de Teruel

Para Marisol Narro de Albarracín, por si se busca y por tantas conversaciones en su excelente castellano. De cuya prosa, padre y forma de parar el tiempo tanto aprendí.
Luis Iribarren

Para Marisol Narro de Albarracín, por si se busca y por tantas conversaciones en su excelente castellano. De cuya prosa, padre y forma de parar el tiempo tanto aprendí.

Cuando empieza el curso escolar la televisión queda invadida por anuncios de colecciones de esas que buscaban engancharnos. Para permutar amigos de la infancia vueltos tristes al colegio de Barcelona o amores de verano, así sin anestesia, directamente por cosas.

Uniformes de la RAF, relojes y abanicos del mundo, ensamblar tu primer deportivo en miniatura por piezas para que te cueste lo que el original, coserte un Balenciaga patrón por patrón, pero que al final se llega con suerte a la obra rebajada de precio número tres de los grandes pensadores de la humanidad.

Hoy puede que ni a ese número, la evidencia es que el personal ha permutado tiempo de lectura por tiempo de yoga y meditación cuando son lo mismo, actividades únicamente concebibles cuando al tiempo se le ordena una sublimación, un paréntesis más posible aún que detenerlo haciendo el amor.

Fijamos en su día y como curiosidad la etimología de comarcas y lugares del norte y centro, vayamos a la provincia o cercanías tan pero tan clásicos en que se encuentran Romanos, Griegos pero, ojo cuidau, no menos Cretas.

Para negar la condición de centralidad zaragozana, empezaremos por el este en que encontraremos castillos señores de espacios con oliveras en que sus propietarios, los Zayt, toman su nombre (Calaceite), valles en que por microclima no serían infrecuentes los chaparrales (Valderrobres), montes abundantes de tierras ferruginosas (Monroyo) como una mayoría de villas y ciudades que nos han llegado con sus nombres árabes adaptados.

De las comarcas aragonesas que más sufrieron la expulsión judía y morisca, al tratarse de su mayoría de población porcentual, las de los valles de Martín y Guadalope, asimismo en el Jiloca y Centro de la Provincia, presentan una mayoría de toponimia árabe o castellanizada desde esa lengua.

Lugar residencia de verano en su hermoso castillo, Albalate del Arzobispo indica un lugar cruce de caminos (balat, muy presente como “bide” en los apellidos ibero vascos); Calanda, Calamocha o la Calaceite citada, como Calatayud en Zaragoza, empiezan indicando castillos o qalat.

De cristianos o musulmanes como la familia Zayt, que poseía gran parte del valle del Matarraña, como indica Beceite –bait Zayt, casa matriz de la familia-.

En cuanto a Teruel ciudad, confusión de opiniones: que si viene de una estrella especial como la llamada “Actuel” y toro –explicación poética y que viene bien para resaltar la pureza de sus cielos y explicar su histórico escudo- como si surge de torrecica o de Tirwal, designación árabe de un lugar ya poblado por los iberos conocido como Turba (indicativo de iturri o fuentes en ibero-vasco), cuando una población nos presenta esta fascinante confusión es que se confirma como un centro de energías inapelable. Abierto al futuro, Ciudad Tarmac, sobre el que nadie se ha puesto de acuerdo en de dónde sale, pero que a las fuentes van de romería.

Alcañiz, la de los cañizos en su río; Híjar, de hisn o piedra de arena; Andorra, excepción celta, la puerta de los vientos y compartiendo etimología con un país famoso por limpiar con aire cuentas, siguen nuestro recorrido dirección al oeste mineral.

Albarracín fue el solar, la de, los Banu Razin. Curioso es pensar que no fue su único nombre en la historia, como el bello de Salduba precedió al de Zaragoza. Así fue llamada previamente Alcatam, cuando Roma: Lobetum y por los visigodos con el resonante nombre de Santa María de Oriente, que conserva en parte.

Los Razín fueron una poderosísima dinastía almohade bereber, tribus que cuando entraron en el valle del Ebro vivieron sin mezclarse con cortes para ellos decadentes, porque eran más musulmanes que Allah y entraron para terminar con tanta poesía y danza del vientre- y controlaron Zaragoza desde Monzalbarba –campamento bereber, palabra origen del latino bárbaro-.

Aliaga, la de espectacular geología, es un lugar abundante en esas plantas con flor de oro de nombre árabe que en castellano reciben el nombre de retama y nos alegran la vista y nos la descansan del yeso de páramo de marzo a junio.

Nombres curiosos y diferentes son los de Alloza (la almendra, al-lawsa), Jarque (la orientada al oriente o jarq), Muniesa (pariente de la Almunia, la huerta de Aissa, lo que se corresponde con sus excelentes legumbres y vino), valle de silos o gurf (Valdealgorfa) o directamente el que mejor representa por herencia la tradición minera de la roja en rocas Teruel, Cuevas de Almudén (la mina) donde veranea el Guitarricadelafuente y se empapa de Aragón y Labordeta, y lo devuelve en una versión barroca pero íntima 4.0.

Al bolero lo han traído de Castellote, las longanizas de Monreal del Campo, Aguasvivas en un tramo remansado del río de Morella; Villarluengo, Villarquemado, Rubielos y Mora o viceversa; Cantavieja –junto a un precipicio o canto de roca vieja, no os lancéis-, Peracense como Ródenas u Ojos Negros, Perales de Alfambra, el monte blanco de Montalbán, Mezquita de Jarque guardan nombres ya castellanos, presentes en la toponimia conquense o de Guadalajara, sin conexión con las del Aragón del norte.

El Poyo del Cid, la Iglesuela de ídem y todos los pueblos, especialmente en el Maestrazgo castellonense que portan su apellido, expresan más de lo mismo, condición frontera con los otros Trastámara, vías de penetración entre la castellana Rioja y el feraz Reino de Valencia, el de la eterna primavera.

La Cella de la fuente artesana y el acueducto romano para abastecerla no alude al espacio interior o nave de un templo ni toma el nombre romano de la villa que era el bellísimo nombre de Urbiaca, sino porta uno más bello aún. Indicativo de llanura o llanada en árabe, dado que era la posesión no montañosa y de páramo, también de huerta, de los Banu Razin citados: entonces hay quórum en afirmar que su nombre viene de sahla (y estaría emparentada con Azaila).

Sigamos con Utrillas en las Cuencas Mineras, curiosa designación romana que coincide con su pariente soriana singular y que podría derivar de “utricula”: agujero, cavidad o mina en latín. Ha de pensarse que las minas de la localidad fueron apreciadas y trabajadas desde la civilización ibera por su producción de azabache para botones y joyas.

Como curiosidad en la exposición de relación entre Goya y Zuloaga se venía a demostrar que la familia del primero fue, como los Oñate, una emigrada desde las tierras montañosas del Aitzkorri-Goyerri hasta Zaragoza y serían parientes, significando el segundo apellido lugar abundante en agujeros, cuestión que todos recordamos porque a Quini o a Ortega en zulos enterraron en vida.

Gúdar, la sierra pedregosa en árabe; Javalambre o monte rojo o de Amir (véase parentesco con Alhambra), los ríos blanco y rojo (Guadalaviar y Alfambra) y el mayor río turolense, mezcla entre río y animal en latín, Guadalope, cierran nuestra alineación.

Vayamos con una cita de Benedicto Lorenzo, de Blancas, el poeta turolense del Grupo Niké de Miguel Labordeta, muy Robert Frost para mi gusto:

Los peirones son vigías que otean las lejanías, al comenzar los caminos

Los peirones son señales que pregonan, como anales, de los pueblos las historias…

Un peirón en cada punto vigila los cuatro asuntos de las afueras del pueblo