Sin móvil aparente: Zapatero cumple dos años
El niño José Luis ha cumplido dos años. A esa edad, la mayoría de los pequeños han abandonado el “taca-taca”, solamente unos pocos son renuentes a dejar el “chupete”, y todos, absolutamente todos, conocen a Spiderman, a Batman, a Nemo, el Pez Payaso y demás héroes infantiles.
A Zapatero, que así se llama de apellido el niño, se le cayó el chupete la noche de las elecciones generales, cuando sus hermanos mayores le notificaron que habían ganado los de su clase e iba a ser presidente del Gobierno de España. Los más allegados afirman que de pequeño no le gustaban mucho las películas de vaqueros; mejor dicho no le gustaban los vaqueros, pues siempre se identificaba con los indios. Por eso retiró las tropas de Irak: para llevarle la contraria al supervaquero George Bush. Éste le recordaba siempre al malo malísimo de todas las películas: llevaba dos enormes pistolones y se ponía un guante negro antes de matar a algún paleto inexperto.
El presidente tuvo que aprender economía como el niño aprende las vocales; tuvo que elegir compañeros de juego (Ministros) y esforzarse por llevar la bata limpia. Se hizo amigo y defensor del niño negrito y de la niña con rasgos orientales de su clase, con quienes compartió pupitre.
Pronto tuvo enemigos. Los chicos de otro curso le sacaron motes, quisieron quitarle la merienda y le amenazaron con no hacer la primera comunión. El niño José Luis les “cabreaba” con su sonrisa permanente. Cuando le llamaban “mequetrefe” no agredía y les intentaba argumentar que ser “malo-malísimo” no conducía a nada. Un niño bajito y con bigote de otro curso iba por todas las clases poniéndolo como un zapato e intentando mancharle la bata.
José Luis empezó a tener problemas, y pensó que debía hacer tres cosas: sus primos de Cataluña armaban mucho alboroto y les dio un tiempo hasta el verano; si no se calmaban les quitaría los juguetes. Tras muchos esfuerzos entendió que los malos querían seguir siendo malos, pero a pesar de ello y a través de unos amigos estableció alguna relación para intentar llevarlos al camino de los juegos no violentos.
Se dio cuenta de que alguno de sus amigos del grupo inicial (ministros) flojeaba. Corrían el riesgo de perder el partido, así que decidió cambiar parte del equipo para poder irse en agosto de vacaciones con la bata limpia.