Sin móvil aparente: 23-F. Aquí no pasó nada
Hace muy pocos días se cumplieron 25 años del intento de golpe de Estado. Guardias civiles y militares ocuparon el Congreso de los Diputados, secuestrando al Gobierno y a los dignísimos representantes del pueblo español.
Una vez leído y escuchado todo lo publicado en estas fechas, da la impresión de que en Zaragoza no ocurrió nada. Hay que recurrir a un periódico de tirada nacional, y leer las declaraciones del entonces alcalde de Valencia, D. Ricardo Pérez Casado, narrando sus conversaciones con el alcalde de Zaragoza sobre la postura del capitán general de la V Región Militar, Sr. Elícegui, quien pasó la noche en la “tapia” y solo de madrugada (muy de madrugada) comunicó telefónicamente a Ramón Sainz de Varanda que él estaba con la Constitución.
En ese mismo edificio de la Plaza de Aragón, hubo civiles con nombres sonoros, muy conocidos por su militancia ultraderechista que confeccionaron una lista para pasear a distintos ciudadanos, la mayoría obviamente de izquierdas. A las 19.00 horas estaba previsto inaugurar en La Lonja de la Plaza del Pilar una exposición sobre la Guerra Civil Española organizada por el Ministerio de Cultura que nos honró con la presencia del subdirector general D. Javier Tusell. El bando de Franco de 1936, en enorme reproducción fotográfica, nos recibía nada más entrar en la sala. Y a la salida de la misma fue la Policía Nacional, metralleta en ristre, quien acompañó a las autoridades hasta la puerta del Ayuntamiento. Allí un grupo de veinte jóvenes -y alguno no tan joven- gritaron: ¡Viva el alzamiento nacional!
A las 19.30, el gobernador civil, D. Javier Minondo, comenta telefónicamente que está todo controlado (sic) y las autoridades militares invitadas al acto no acuden. Las luces del Ayuntamiento permanecen encendidas toda la noche; el alcalde y los concejales de izquierdas pasan allí la velada y no salen hasta el día siguiente, tras celebrar un pleno extraordinario durante el cual conceden la Medalla de Oro de la Ciudad al Congreso de los Diputados. Se habla con Barcelona (el alcalde Narcís Serra pregunta a nuestro alcalde si ha hablado con el capitán general); con Madrid, también con Valencia, que tarda en contestar, y con Caspe, y con Andorra y otros municipios de la región. En la Academia General Militar su director, el general D. Luis Pinilla, desarma personalmente a varios subordinados suyos. En la estación del Portillo hubo unidades inmovilizadas de la Brigada Brunete. En el juicio posterior hubo un zaragozano condenado a tres años de prisión.
En nuestra ciudad hubo silencios clamorosos, incluidos los héroes habituales locales que aquella noche no ejercieron de tales. En fin, así fue y así no se lo han contado. Quiero creer que con toda la buena fe del mundo.