Opinión

Agenda 2030, un fracaso

Es difícil decir si la Agenda 2030 es un fracaso global o sólo ha fracasado en nuestro país. Porque en España, con un gobierno comprometido absolutamente con ella -tanto que hasta tiene un ministerio con ese nombre- ha sido un fracaso sin paliativos.

Es difícil decir si la Agenda 2030 es un fracaso global o sólo ha fracasado en nuestro país. Porque en España, con un gobierno comprometido absolutamente con ella -tanto que hasta tiene un ministerio con ese nombre- ha sido un fracaso sin paliativos.

Ha sido el Foro Económico Mundial, más conocido como Foro de Davos o WEF por sus siglas en inglés, el promotor de esta agenda globalista, luego asumida por las Naciones Unidas y convertida en una política de referencia para casi todos los países del mundo. Fue una política danesa, Ida Auken, quien en un discurso pronunciado para el Foro Económico Mundial acuñó esa frase inquietante y ciertamente desafortunada, “en 2030 no tendrás nada, pero serás feliz”, que tuvo un éxito sorprendente a pesar de la amenaza que encierra, y mucho más en el foro donde fue pronunciada. Una frase que podríamos reformular: “En el 2030, unos pocos -los miembros del Foro de Davos- lo tendremos todo.” Tiempo después el WEF hubo de aclarar que el que las personas no posean nada no es uno de sus objetivos declarados, sino que la Agenda 2030 incluye la propiedad privada, aunque hay otros mensajes igualmente inquietantes como el objetivo de decrecimiento económico para hacer el mundo más sostenible o la propuesta de Gran Reinicio o Gran Reseteo. Todo ello suena a amenazas distópicas, a experimentos de aprendiz de brujo.

Hoy es el PSOE quien gobierna con el pin de la Agenda 2030 en la solapa. Pero es que el PP también la lleva. ¿Quiere esto decir que si consigue gobernar la aplicará, aunque de otra manera más eficiente para que no sea el fracaso que está siendo? Hasta no hace mucho la oposición a la Agenda 2030 era una extravagancia propia de partidos minoritarios, de los llamados despectivamente ‘negacionistas’. Hoy, sin embargo, se va extendiendo la convicción de su fracaso, pero no por el éxito de la propaganda, sino por la demostración inapelable de sus efectos y resultados, todos negativos. Posiblemente sean los agricultores y ganaderos las primeras y mayores víctimas de la Agenda 2030 y de esa mal entendida globalización, que pretende globalizar la economía pero no los derechos, que obliga a exigencias sanitarias, medioambientales y laborales a nuestros productores pero permite importar productos que no las cumplen, productos obtenidos en condiciones laborales muy precarias. Un error, éste no específicamente español, sino europeo.

Hay diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible. Cualquiera, sentado ante el ordenador de su casa, puede comprobar su cumplimiento después de cinco años de un gobierno socialista totalmente alineado con ellos. El primero y más importante, el ‘Fin de la Pobreza’: podemos rastrear los informes de Eurostat, de la AIReF, del Banco de España, de institutos independientes de estudios económicos, y todos ellos coinciden en el desplome de la renta per cápita española, en la caída del poder adquisitivo (que es el nombre más piadoso del empobrecimiento colectivo) por debajo del resto de países europeos y del aumento de las familias en riesgo de exclusión. ‘Acabar con el hambre’: basta ver cómo han aumentado los precios del conjunto de bienes de consumo y casualmente los de los alimentos, que suponen el capítulo de gasto más importante de las familias modestas, muy por encima de la media. ‘Salud y Bienestar’: las mayores listas de espera sanitaria que se recuerdan. ‘Educación de calidad’: el peor informe PISA de toda la serie histórica. ‘Igualdad de género y derechos de las mujeres’: hemos pasado de ser el quinto mejor país del mundo para nacer mujer al puesto vigésimo séptimo. ‘Igualdad social’: analicemos el índice Gini, otro fracaso. ‘Energía”: han aumentado sus costes y nuestra dependencia del exterior. ‘Agua’: cumplíamos ese objetivo como consecuencia de las infraestructuras hidráulicas con que contábamos, pero ya no. Hoy hay restricciones en Cataluña y hay amenaza de que las haya en Andalucía el próximo verano. Podríamos seguir uno por uno.

¿Teníamos razón quienes advertíamos de los efectos de la Agenda 2030? ¿Cree el PP que si son ellos quienes la desarrollan dejará de ser un fracaso? Me permito dudarlo.