"Del pájaro en la nieve grácil la andadura, / cuando camina del monte en la altura: / grácil escribe de la amada la mano / me escribe una carta desde país lejano. / Alta en los cielos una grulla avanza, / donde ni flecha ni bala alcanza: / mil veces tan alto y tan veloz / son los pensamientos del fiel amor."
Este poema titulado "Canción de Caza" fue uno de los muchos que Hugo Wolf transformó en canción, de los escritos por el poeta alemán Eduard Mörike, quien nació en 1804 en Ludwigsburg para fallecer en Stuttgart el 4 de junio de 1875. Este literato fue el preferido de Wolf: de sus 300 canciones, dedicó 58 a los versos de Mörike, escribiéndolas en 1888, a los 28 años de edad, cuando el poeta ya había muerto.
Eduard Mörike era hijo de un médico y su abuelo materno fue pastor protestante, así que inducido por éste, el nieto estudió Teología y ocupó el vicariato cerca de Heilbronn hasta 1843; unos años más tarde se casó con la católica Margarethe Speeth, amiga de su hermana, trasladándose los tres a Stuttgart. Allí fue profesor de literatura, lo nombraron doctor "honoris causa" por la Universidad de Tublinga, ocupó cátedra y el rey lo recibió con grandes honores. Su poesía tuvo como modelos a Goethe, los románticos y la antigüedad clásica. A ésta tendencia poética hacia la objetividad y la distancia corresponde la invención de la llamada "poesía de las cosas"., Además de a Wolf, su obra también sedujo a Schumann, Brahms, Max Reger y otros.
Como relataba en mi entrega anterior, Wolf admiraba de un modo casi obsesivo a Wagner y así queda reflejado en sus canciones, con las profundas influencias que el genio alemán le transmitió, tanto en la música, en la que se reconoce la armonía, como en la declamación de los textos. La poesía, que es la obra de arte del lenguaje, es un elemento primordial para Wolf, y aunque esto sea así, el músico no relega nunca al piano como un simple acompañamiento; muy al contrario, el instrumento adquiere una existencia musical propia, se libera del dominio de la voz y desarrolla unas líneas muy trabajadas, con ricas armonías, lo que se aprecia claramente en las introducciones, los interludios y las partes finales. El arte de la canción en Hugo Wolf se podría definir por el vigor con que plantea los caracteres y por un humor musical innato y espontáneo, unas veces irónico y otras grotesco, posiblemente fruto de su personalidad tan extremadamente peculiar.
También escribió Wolf música teatral, dejando inacabada su ópera Manuel Venegas a causa de un empeoramiento en su estado de salud -sufría parálisis progresiva complicada con un estado mental cada vez más deteriorado-. Falleció en un psiquiátrico en el sur de Austria el 22 de febrero de 1903.