Opinión

La literatura en la música (o viceversa). Parte diecisiete.

Las historias míticas en las que se relatan los pactos con el demonio para conseguir determinados fines a cambio de entregar el alma al maléfico se remontan a los albores del cristianismo; los finales del estos irreales "cuentos" no siempre son los mismos; en unos son trágicos, y sin embargo en otros el diablo es burlado por el bien y todo acaba felizmente.

Las historias míticas en las que se relatan los pactos con el demonio para conseguir determinados fines a cambio de entregar el alma al maléfico se remontan a los albores del cristianismo; los finales del estos irreales "cuentos" no siempre son los mismos; en unos son trágicos, y sin embargo en otros el diablo es burlado por el bien y todo acaba felizmente. Las obras en las cuales suceden las historias y forman parte de la literatura han sido muy variadas, conociéndose como la primera editada, de autor anónimo, la titulada Historia del doctor Faustus, una edición hecha en Francfort durante el año 1587.

La Trágica historia del doctor Fausto fue escrita por el dramaturgo inglés Christopher Marlowe, representada en 1594 e impresa en 1605; dos siglos después apareció la primera parte del Fausto de Goethe, y en 1832 se editó la segunda. Para conocer la inspiración que llevaría al poeta alemán a escribir esta impresionante historia es obligado volver hasta Marlowe; y es que el autor inglés tomó parte de aquella leyenda anónima del XVI y de otra que se contaba en Venecia de similar carácter para montar un drama de gran barroquismo, con escenas de enorme impacto: los personajes de Fausto y Mefistófeles -el diablo- se entrelazan en ocasiones intercambiando sus personalidades: la titánica de Fausto, resistiendo a las tentaciones, y la melancólica, oscura y enfermiza del demonio que, de algún modo, siente una cierta añoranza de sus tiempos de "ángel bueno", cuando gozaba de la presencia de Dios.

A lo largo del tiempo Goethe se obsesionó más y más con esta historia del sabio Fausto que buscaba una vida fulgurante e intensa, plena de reconocimientos y éxitos en todos los campos, incluido el amoroso, siendo capaz de vender su alma para conseguir sus propósitos. En la primera parte de su Fausto, Goethe expone lo más esencial del mito; su fuerza dramática y su calidad poética superan con mucho a las de la segunda parte, aunque ésta, en cambio, es más compleja y viene enriquecida por diversos motivos y extraños hechos intrincadamente relatados. En Fausto primera parte la conclusión llega marcada por la muerte de la ingenua Margarita, la amada del protagonista, quien tanto reza por la salvación del héroe que se conseguirá al finalizar la continuación de la historia: el espíritu inquieto de Fausto y su ansia en la idea para cambiar el mundo por medio de las buenas acciones al servicio de toda la humanidad son los factores que propician, junto a las constantes plegarias de Margarita, la salvación de su alma y la derrota de Mefistófeles, ese diablo ilustrado, cínico y melancólico al que, al fin y al cabo, le es imposible vencer al bien y a las almas limpias y arrepentidas.

Del "hombre fáustico" se tienen muy especiales referencias con respecto al carácter alemán en los brillantes escritos del O. Spengler titulados La decadencia de Occidente, aparecidos en 1918; en ellos se recrea el desafío demoníaco a los poderes convencionales y establecidos; el rechazo a este desafío revelaba el rasgo noble de la idiosincrasia germana. Algunos años más tarde Thomas Mann retrató a Frausto bajo un nuevo punto de vista, profundamente trágico y abocado hacia su propia destrucción en su obra Doctor Fausto, escrita en 1947, en la que un compositor pacta con el diablo para conseguir una música sin comparación a ninguna otra. La ambición desmedida de este artista lo arroja a una fatalidad enloquecida y extraña, la misma que sumiría a Alemania y al resto de Europa en el más terrible de los holocaustos. Thomas Mann escribió su obra en el exilio y se podría pensar en la influencia que el nazismo y la guerra inspiraron al autor para este Fausto desgraciado y crepuscular.