La familia nos une bajo la bandera del amor

En esta fiesta de la Sagrada Familia estamos llamados por la Iglesia a defender, proteger y valorar a la familia. En todas las comunidades parroquiales se hablará de la familia y de la vida. Verdaderamente es hermoso ver que este regalo de Dios no pasa desapercibido y que todos los hombres de buena voluntad seguirán trabajando a favor de la familia. Destaco también que se nos ha invitado a participar en una gran celebración de la Eucaristía, que la Iglesia de Madrid ha organizado en la Plaza de Colón, para pedir juntos al Señor la protección sobre la familia, para tener experiencia de esta realidad grande y universal, querida por el Señor.

En esta fiesta de la Sagrada Familia estamos llamados por la Iglesia a defender, proteger y valorar a la familia. En todas las comunidades parroquiales se hablará de la familia y de la vida. Verdaderamente es hermoso ver que este regalo de Dios no pasa desapercibido y que todos los hombres de buena voluntad seguirán trabajando a favor de la familia. Destaco también que se nos ha invitado a participar en una gran celebración de la Eucaristía, que la Iglesia de Madrid ha organizado en la Plaza de Colón, para pedir juntos al Señor la protección sobre la familia, para tener experiencia de esta realidad grande y universal, querida por el Señor.

Lo primero que se verá ese día es el signo de comunión y de agradecimiento a Dios por este don, así lo entendemos. Por esta razón participaré en el Encuentro, junto a la Iglesia hermana de Madrid. Me acompañarán bastantes turolenses e iremos bajo la bandera del amor, de la paz, de la concordia… entre cantos de gozo, alegría y esperanza… Porque creemos en la familia apoyamos todas las iniciativas de familia.

Decía el Papa Juan Pablo II: “Dado que el designio de Dios sobre el Matrimonio y sobre la Familia se refiere al hombre y a la mujer en lo concreto de la existencia cotidiana de ambos en determinadas situaciones sociales y culturales, la Iglesia, a fin de cumplir con su servicio, debe ocuparse por conocer la situaciones en las cuales el matrimonio y la familia hoy son llamados a realizarse. De este modo, este conocimiento es una exigencia imprescindible de su obra evangelizadora” (Familiaris Consortio, 4). Este texto explica cómo todos los temas acerca del Matrimonio y la Familia se insertan dentro de la vigilante atención de la Iglesia y le exige su defensa ante los diferentes cambios culturales que se puedan producir.

La familia se entiende bajo la dimensión del amor, pero de un amor que es gratuito y que afecta a todo el mundo de relaciones que se viven en el hogar y desde el hogar hacia afuera. La lógica del amor familiar es el respeto y la atención a la libertad e individualidad de cada uno, para que crezca, según los dones de Dios.  En el amor familiar no caben las humillaciones, se valoran a todos y a cada uno y se les ayuda a crecer y desarrollarse como personas. La familia es la mejor escuela de humanidad, porque ha sido aquí donde se han aprendido los valores humanos y cristianos, la solidaridad, la cercanía, el perdón, la responsabilidad, la ayuda, las virtudes…; donde te han enseñado los primeros pasos por lo bello y a cuidarte de caer en la fealdad del mal. La familia es un valor con futuro, si ella está sana, la sociedad estará sana.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se dicen cosas bellísimas de la familia, termino con estas: “La familia debe ser ayudada y defendida mediante medidas sociales apropiadas. Cuando las  familias no son capaces de realizar sus funciones, los otros cuerpos sociales deben de ayudarlas y de sostener la institución familiar” (n.2209). Desde esta página os llamo a trabajar a todos por el bien de las familias y por respetar los derechos que les asisten. Con mi bendición.