En cristiano se respira mejor
Hace unos días se lanzaba en nuestra Diócesis una campaña vocacional, invitando a los jóvenes a decirle sí al Señor. Estoy seguro de que os ha llegado el mensaje, porque ha sido original la metodología de nuestro delegado de Vocaciones: regalar caramelos para ponerle sabor a la vida. "Lo importante", nos decía, "no son los caramelos, sino la explicación que les acompaña, el por qué decirle sí al Señor, para qué decirle sí, cuándo y dónde decirle sí".
Fijaos si necesitamos chicos generosos que, conociendo a Jesús, sean capaces de ser sacerdotes; sin embargo, es más importante el que lleguen al convencimiento de que seguir a Cristo es posible hoy para un joven de este tiempo. Nuestro adversario no es la falta de vocaciones, sino precisamente el que se crea que eso de ser cristiano no es viable para los jóvenes, el que hayan cerrado la puerta a Dios en sus vidas, la falta de coraje para ser coherentes con la Fe. A esta realidad se le está haciendo frente.
Hace poco leía yo la iniciativa del cardenal de Madrid, que invitó a los jóvenes a ser apóstoles de los jóvenes; y la respuesta fue multitudinaria: chicos y chicas dispuestos a hablar del Señor a sus compañeros de universidad, institutos o grupos. Personalmente creo que esta iniciativa va a dar mucho fruto, tanto a los que oigan el mensaje de esperanza y de vida que les llevarán sus colegas, como para los propios agentes de esta campaña, ya que le obligará a entrar más en el conocimiento que anuncian; descubrirán la necesidad de rezar por el éxito de sus trabajos; les sacará de las rutinas y comodidades; y podrán comprobar lo grande y ancho que es este mundo y que la mies es abundante. Me alegro mucho por las tres diócesis madrileñas y me uno en la oración de sus pastores, por la evangelización de todos los jóvenes.
Hoy el Señor nos urge a todos a anunciarle, porque parece que muchos hayan perdido el rumbo, andan desorientados buscando la paz y la felicidad del corazón. Nosotros somos los enviados a los cruces de los caminos para invitar a todos a su mesa, porque "las personas y los grupos sociales están sedientos de una vida plena y de una vida libre, digna del hombre " (GS, 9). También el Papa, Benedicto XVI les ha hablado a los jóvenes filipinos de "la urgente necesidad de una nueva generación de apóstoles anclados de manera sólida en la Palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestros tiempos y preparados para difundir el Evangelio en el mundo".
Los jóvenes de Teruel también tienen oídos y corazón generoso para escuchar estas palabras del Papa, y son intrépidos para "dar testimonio de la luz de Cristo, faro luminoso para los deberes de cada día". Claro que estas cosas no se improvisan; es necesario ponerse a la escucha y aprender y prepararse para la aventura de la vida. Una cosa que les sugiere el Santo Padre es "hacer familiar la Biblia, brújula que indica el camino a seguir", leyéndola se podrá conocer a Cristo. La lectura, el estudio y la meditación de los textos bíblicos son el camino que lleva a una vida de fidelidad al Señor y a sus enseñanzas. Esto es lo que nos dice el salmista: "Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero" (Sal 119, 105).
Vivir en cristiano está de moda, se lleva bastante: La alegría, la capacidad de diálogo, de construir una sociedad nueva, caritativos, limpios de corazón, alejados de toda clase de corrupción del pecado, unidos, solidarios, justos, honrados, trabajadores, honestos, cercanos a los más débiles, humildes, sencillos de corazón… Es la moda más rompedora; las angustias y tristezas, consecuencia del pecado, han pasado, son propias de los perdedores; en cristiano se respira mejor. No temas, da el paso para seguir a Jesús, Rey del Universo y háblales a tus amigos de la Palabra del Señor.