Opinión

Pobres y ricos

Aumenta en Aragón y en España la brecha entre los que más tienen y los que menos. Y además esa brecha tiende a aumentar. Unos son los que forman parte de los grupos a los que les hacen recortes salariales, ERE o les han bajado las ventas. Y otros son los que se pasan el día hablando delante de las cámaras y de las alcachofas. Y pontifican –sabios ellos, que están bien respaldados por una buena porrada de millones de pesetas, y hasta de euros- sobre los sacrificios que tenemos que hacer todos.

Aumenta en Aragón y en España la brecha entre los que más tienen y los que menos. Y además esa brecha tiende a aumentar. Unos son los que forman parte de los grupos a los que les hacen recortes salariales, ERE o les han bajado las ventas. Y otros son los que se pasan el día hablando delante de las cámaras y de las alcachofas. Y pontifican –sabios ellos, que están bien respaldados por una buena porrada de millones de pesetas, y hasta de euros- sobre los sacrificios que tenemos que hacer todos.

¿Todos? Todos no, pues una pequeña aldea global resiste a las cabreadas muchedumbres callejeras. Una aldea global, bien protegida por altas empalizadas, y que está poblada por altos ejecutivos de las finanzas, empresarios de postín, políticos sin cometido –que suelen ser los que más cobran y trincan; los pocos que de verdad trabajan y sudan suelen ser los que menos reciben y los más honrados, que también los hay-, artistas de la farándula, y todo tipo de gente para los cuales, la crisis económica se ve como en el cine. Es algo externo. Algo que la sufren los demás. Encuentran de lo más normal del mundo que ellos cobren de lo lindo, en muchos casos por hacer… nada. Por ejemplo, infinidad de cargos políticos –de los cuales se ha suprimido en la vasta geografía hispana solamente una simbólica proporción- infinidad de asesores y consultores, que ni asesoran ni consultan nada de nada.

Luego están aquellos que han sabido ganarse con su esfuerzo un más o menos buen sueldo, y que van siendo cada vez menos. Confundidos interesadamente por otros que quieren asimilarlos a los “enchufados”. Hablo, entre otros, de muchos funcionarios a los que se dirigieron las iras de la gente por haberse sacado su oposición con su esfuerzo. Y se ha hecho creer a mucha gente que funcionario es sinónimo de un “puesto a dedo por la administración”. La clase media es el objetivo a batir por los urdidores de la crisis económica.

Todavía más abajo en la pirámide social, están los pobres, para qué vamos a andarnos con remilgos. Los pobres de siempre que no pudieron aprovechar la época de bonanza. Y los nuevos pobres que han venido con la crisis… y antes de la crisis. Para que nos entendamos, las clases medias de siempre –especie en extinción-, creciente yacimiento de la nueva pobreza vergonzante. Porque la sociedad que salga de la crisis no se parecerá en nada a la que hubo antes. Los ricos serán más ricos, pero menos individuos. Era preciso hacer una selección. No era cuestión que cualquiera pudiera ser rico. Y los pobres serán muchísimos más y existirá una auténtica escalera de grados de pobreza.

Así, el Reino de los Cielos estará a rebosar, y aquello será como el camarote de los hermanos Marx. Francamente muy incómodo. Pues “de los pobres será el Reino de los Cielos”. En cambio, en los ardientes infiernos habrá sitio para todos los ladrones ricachones, y como habrán sobornado a Satanás, estarán bien a sus anchas, y seguirán mintiendo sus balances, con la tranquilidad que se respiraba en las termas romanas de Caracalla.