Opinión

Meritocracia

Es decir, el Gobierno de los que han hecho más méritos, de los más esforzados. Lo que tiene una triple ventaja: que mandan los más preparados, que mandan personas que se han hecho a sí mismas (o sea, que saben lo que es el sacrificio y que nadie regala nada), y que mandan las personas más trabajadoras, aquéllas que no tienen tiempo para intrigar, difamar, calumniar en busca de las poltronas del poder porque ¡están trabajando! Justo lo contrario que ahora, donde hay multitudes, sí, multitudes de personas de gran valía discriminadas, ejerciendo funciones muy por debajo de su capacitación o en el paro. Casi siempre, claro está.

Es decir, el Gobierno de los que han hecho más méritos, de los más esforzados. Lo que tiene una triple ventaja: que mandan los más preparados, que mandan personas que se han hecho a sí mismas (o sea, que saben  lo que es el sacrificio y que nadie regala nada), y que mandan las personas más trabajadoras, aquéllas que no tienen tiempo para intrigar, difamar, calumniar en busca de las poltronas del poder porque… ¡están trabajando! Justo lo contrario que ahora, donde hay multitudes, sí, multitudes de personas de gran valía discriminadas, ejerciendo funciones muy por debajo de su capacitación… o en el paro. Casi siempre, claro está.

A la inversa de lo que ocurre en los puestos rectores de cualquier campo, que están ocupados por mangarranes -también con las debidas excepciones, claro, que siempre las hay, pues todo aquél que escribe no tiene más remedio que generalizar para exponer una idea- que son tan ineptos como deshonestos. En realidad, ambos atributos suelen ir juntos. Se me dirá que siempre ha sido así. Sí, pero en unas épocas más y en otras menos. En el ilustrado siglo XVIII hubo menos corrupción y más sentido común que en el XVII y que en el XIX. En unos países más y en otros menos. Por ejemplo, el espíritu cívico que se tiene en muchos países europeos es un reflejo de la clase dirigente. O viceversa.

Esperanza Aguirre ha dicho que va a convocar las oposiciones a profesores. Ése es el camino. Las oposiciones. Todas las injusticias que pueden resultar siempre serán pecata minuta comparadas con toda la arbitrariedad, nepotismo, amiguismo, clientelismo, intereses espúreos… que ya han tomado carta de naturaleza por estos lares. Y que tienen toda la pinta de afianzarse más y más. La ofensiva contra los funcionarios utilizados como chivos expiatorios va en ese sentido. Como hubo (hay) mucho funcionario a dedo, se ha creado la interesada confusión. Así se quiere que la gente encuentre su modus vivendi a base de lo que ahora se llama eufemísticamente “contactos”. Me refiero a los denostados “enchufes” de antaño. El cuñado, el primo, la amante, la sobrina… Todo se hará “por conocidos”. Si no tiene “conocidos” o un grupo de presión empujando, la persona más valiosa -por mucho que lo sea- está perdida. Y ya se ha dejado caer que las oposiciones van siendo especie a extinguir, dada la crisis económica. Y aquí nadie ha protestado.

Hasta Maquiavelo -que también decía cosas bien sensatas, aunque llevasen el tufillo de la verdad dolorosa- aseveraba que “en los tiempos fáciles los favorecidos son los más ricos o mejor emparentados”. Los tiempos fáciles ya pasaron. Por tanto, es la hora de los mejores. Sólo así superaremos la crisis. Anatole France, premio Nobel de  Literatura, escribía: “Es lamentable que un hombre ocupe una posición inferior a la que merece, pero aún es peor que la ocupe un superior a su mérito”. El pan nuestro de cada día.