Ahora que ya ha pasado todo este tsunami en la política nacional, quién te lo iba a decir, y que seguimos mirando al cielo, meses después, a ver cuándo deja de llover, dirijo la vista al calendario. Entonces tomo conciencia de que estamos llegando al ecuador del año, cuando parecía que fuera ayer su flamante estreno.
Después de un mayo de truenos y aguaceros por doquier, nos cobija este mes de solsticio, explosión de luz y llegada del estío. También de exámenes, del adiós a la primera gran etapa escolar con la selectividad y del colegio en horario matinal intensivo, ése que tanto ayuda a la conciliación familiar.
El caso es que nos encontramos en pleno cierre del curso académico, un periodo que supone crecimiento en el saber, como acaso en el ser, o al menos eso es lo que se nos reclama. Aunque vaya usted a saber en qué consisten ahora las evaluaciones, y quién pone el listón, en función, claro está, de lo que se ve y de lo que se oye por doquier.
Tal es así, que en algunos mentideros se habla, con humor, de damnificados de la ESO, cuando se refieren al no desdeñable volumen de chavales que ha seguido su itinerario escolar, bajo las siglas e imperativos pedagógicos y demás del programa educativo en cuestión. Y a las lagunas de conocimiento, por supuesto, que dicho plan ha acarreado.
En una carrera patrocinada, como siempre, por el que luego vendrá que bueno te hará, el relevo vendrá, sin duda, a mejorar lo existente. Y si no, nos encomendaremos a la wikipedia, la nueva consultora del conocimiento universal, que nos aparece como fuente de luz inmarcesible. Como ese nuevo sol que viene de lo horizontal con un horizonte que nos hace olvidar otras fuentes de saber.
Nos encaminamos, decía, hacia la mitad del año, y como todo lo que sube baja, pues que también el sol comenzará su itinerario de declive. Pero aún nos quedará la estación estival que ya se acerca, y esos momentos que se anhelan de buen tiempo y noches de verano.
Aunque tan sólo sean unos días de sol y terraza, de río o de piscina, son tiempos para relajarse un poco y dedicar más tiempo a la conversación, menos pendientes de la esclavitud de los horarios.
Que el ecuador que se avecina nos encuentre de celebración por lo que ya hemos vivido, y dispuestos también a seguir en esta carrera contra el crono de la vida, un bien realmente limitado o escaso, pero que no deja de conceder oportunidades.