Opinión

Nuestra democracia enferma

La sociedad española NO es mayoritariamente demócrata. Empiezo fuerte, ¿no? Trataré de justificarlo: existen en nuestro país multitud de interpretaciones retorcidas, egoístas e interesadas de lo que es la democracia, tantas como ideologías políticas, las cuales cada intérprete las emplea con la abyecta intención de tratar de deslegitimar al contrario ideológico y de que la sociedad siga sus dictados. La democracia en España es como es el país, muy caciquil, una democracia que en muchos casos y muchos sitios existe más en la forma que en el fondo. Dicho esto, introducción necesaria, ¿qué no es demócrata?

La sociedad española NO es mayoritariamente demócrata. Empiezo fuerte, ¿no? Trataré de justificarlo: existen en nuestro país multitud de interpretaciones retorcidas, egoístas e interesadas de lo que es la democracia, tantas como ideologías políticas, las cuales cada intérprete las emplea con la abyecta intención de tratar de deslegitimar al contrario ideológico y de que la sociedad siga sus dictados. La democracia en España es como es el país, muy caciquil, una democracia que en muchos casos y muchos sitios existe más en la forma que en el fondo. Dicho esto, introducción necesaria, ¿qué no es demócrata?

1. Considerar que tu ideología es la verdadera y la única legitimada para regir en la sociedad: la democracia moderna occidental, por principio, es un sistema en el que TODO es válido dentro de unos principios genéricos considerados como justos por y para la inmensa mayoría y respetuosos con la libertad y el derecho de propiedad del ser humano (por resumir). No busca ni debe pretender la verdad absoluta, algo propio del totalitarismo. Por tanto, es igual de válida la ideología del PP, la del PSOE, la de Ciudadanos..., pues están dentro de los limites del sistema y por tanto, cualquiera de ellos, estará legitimado para poder gobernar. Será la sociedad la que en cada momento, según las necesidades del país, haga que gobiernen unos u otros. Cuestión distinta es si la ideología de un partido político se encuentra fuera del límites de la democracia: ese partido no será demócrata y, por tanto, está deslegitimado y debería tener prohibido el poder participar en el sistema.

2. Tratar de deslegitimar y destruir al rival político (democrático): un demócrata jamás querrá que su rival desaparezca o que nunca gobierne pues sino la convivencia pacífica y la propia democracia desaparecerían.

3. Vivir en eterna guerra y agitación (sin odio) con el contrario ideológico: algo relacionado con lo anterior. La paz y el respeto hacia el otro, para un demócrata, debería ser el medio y el fin. La agitación y el conflicto constante, la mala leche diaria hacia el otro, en un sistema democrático, no es demócrata. Si además hay odio, hay riesgo cierto de confrontación social (como ha sucedido estos días en Alsasua) y debe(ría) erradicarse de raíz con medidas educacionales y correctoras contundentes. No puede permitirse que nadie le diga a otro, encima públicamente, que sobra en un sitio. Eso decían los nazis a los que les caían mal.

4. Utilizar a una mayoría (normalmente manipulada vilmente) para contravenir la ley: lo llevan haciendo los nacionalistas desde hace décadas y en la actualidad algunos partidos que quieren llegar al poder y con ello alcanzar el cielo. No es suficiente con que una mayoría apruebe y quiera algo. La materia que se vota debe ser legal y conforme a la democracia. Ya me dirán qué diferencia hay entre votar para destruir un país en beneficio únicamente de una clase dirigente, déspota y caciquil, para rodear el Congreso en un claro ejemplo de coacción a nuestros representantes o para matar judíos. ¿Si una mayoría lo apoya se convierte por ello en legal y democrático? No.

5. La revolución: la revolución sólo es justificable cuando se vive en un sistema totalitario y es el medio necesario para obtener la libertad y, precisamente, alcanzar la democracia, y no al revés, para destruir la democracia e ir hacia sistemas totalitarios y caudillistas. La revolución en un sistema democrático es profundamente antidemocrática. Los cambios, siempre dentro de los márgenes del sistema, deben efectuarse de modo democrático, con paz y orden y a través de las urnas.

En definitiva, la democracia actual es el mejor y más cómodo corsé que la humanidad ha conseguido crear para organizarse y vivir en una sociedad. Es deseable ir mejorándola conforme pasan los años pero romper ese corsé solo nos lleva al caos, a la miseria generalizada y a la opresión de los hombres. Y no lo digo yo, lo indica la ciencia más exacta para predecir el futuro: la historia.