Suenan tambores de guerra o ecos en la lejanía

Al tiempo de escribir estas líneas, conocimos cómo Turquía había derribado un avión de combate ruso tras violar el espacio aéreo de este país, extremo que negaron rotundamente las autoridades rusas. De los dos pilotos, uno resultó muerto y el otro fue capturado por una minoría siria turcomana que, lógicamente, recibe el apoyo económico de Turquía al igual que otras no muy lejanas como los tártaros y los gagauzos, estos últimos en la República de Moldavia; tras ello, los cielos se enrojecieron aún más...

Al tiempo de escribir estas líneas, conocimos cómo Turquía había derribado un avión de combate ruso tras violar el espacio aéreo de este país, extremo que negaron rotundamente las autoridades rusas. De los dos pilotos, uno resultó muerto y el otro fue capturado por una minoría siria turcomana que, lógicamente, recibe el apoyo económico de Turquía al igual que otras no muy lejanas como los tártaros y los gagauzos, estos últimos en la República de Moldavia; tras ello, los cielos se enrojecieron aún más…

El incidente se suma a una cadena de hechos, tras la fecha del 23 de septiembre de 2015, cuando la Duma Rusa autorizó la intervención de las Fuerzas Armadas rusas tras la petición del presidente de Siria Al- Assad; ello conllevó la ejecución de más de mil seiscientos vuelos de combate que destruyeron cerca de dos mil objetivos terroristas.

Esta acción de Rusia, que desea volver a recuperar su papel de potencia y de actor imprescindible en cualquier posible solución al conflicto en Oriente Próximo, no dejó indiferente, ni mucho menos, a los países que conformaban la Coalición Internacional, que tras gastar sobre los tres mil quinientos millones de dólares y realizar más de seis mil ataques, éstos fueron calificados por muchos expertos militares como “anémicos e infructuosos”.

Un día nos acostamos en la noche del 13 de noviembre con la trágica noticia de que en la capital del país vecino, París; el Estado Islámico había asesinado a 137 personas y herido a otras 415, en un ataque cobarde e indiscriminado, mostrando al público lo fácil que puede resultar morir acribillado a balazos cuando menos te los esperas; lo demás siguió el guion: condenas, reacciones, manifestaciones, acción policial, apoyo de otras fuerzas armadas, restricción temporal de libertades, perplejidad, reacción defensiva del grupo, etc., pero, sin embargo, esta vez los mensajes fueron un poco más allá; el Papa Francisco habló de la Tercera Guerra Mundial, senadores norteamericanos, alojados por el Sur de la Federación se expresaron en similar tono, generales del mismo país abogaron por reforzar la presencia militar en Europa del Este y modernizar el arsenal nuclear, secretarios de Defensa que notificaron la intención de revisar la ayuda, los programas de entrenamiento, y la venta de armas a grupos rebeldes que posteriormente “los venden” al Estado Islámico para que a su vez atente o ataque a países y fuerzas de la Coalición, la postura de Putin…y una larga cadena de acciones  que parecían culminar con acuerdos entre adversarios con el fin último de destruir al enemigo común, el Estado Islámico.

Si Rusia llevó en un momento dado la iniciativa, llegaron posteriormente los acuerdos, tras convulsos acontecimientos; y en plena colaboración entre el ejército sirio y el ruso, con un cielo “saturado”, se tuvieron que coordinar acciones con Francia tras los atentados de París, y que ya había enviado a las costas sirias al portaaviones Charles de Gaulle, actual base de ataque de sus aviones de combate, al tiempo que el presidente de Irak pedía el mismo apoyo a Putin.

Oriente Próximo, Creciente Fértil, una zona del planeta por la que pasan cerca del 50% de los hidrocarburos del mundo; surcada con importantes oleoductos y gaseoductos, importantes yacimientos de estos “nuevos oros del siglo XXI”, oropel de etnias y de fricción entre grupos y sectas religiosas; codiciada siempre por los más importantes imperios y fuente inagotable de literatura y conflictos, a pocas horas de vuelo de Aragón…

Turquía y Arabia Saudita son dos importantes pivotes para controlar todo este territorio, que se va balcanizando paulatinamente, pero estos dos países, aliados de Occidente, también tienen sus propios intereses, muy propios.

En medio de este complicado juego de roles, será deseable recordar el lugar de cada uno, las cadenas de acción-reacción-acción, los valores de la UE, y el intrincado espacio geopolítico afectado inexorablemente por el geoeconómico ¿cómo lo veremos todo en Navidad?