La Vuelta ciclista en Zaragoza

Creo que es justo felicitar al Ayuntamiento de Zaragoza por haber traído y financiado la llegada de la vuelta ciclista a Zaragoza y además que se hiciese en un circuito urbano. Ver la serpiente multicolor evolucionar por nuestra ciudad, es motivo de alegría para los aficionados y de orgullo para muchos (no todos)

Creo que es justo felicitar al Ayuntamiento de Zaragoza por haber traído y financiado la llegada de la vuelta ciclista a Zaragoza y además que se hiciese en un circuito urbano. Ver la serpiente multicolor evolucionar por nuestra ciudad, es motivo de alegría para los aficionados y de orgullo para muchos (no todos).

Desde el Ayuntamiento se ha dicho que la vuelta ponía a Zaragoza en el mapa, y probablemente así ha sido. La retransmisión de TVE, la de todos, aunque algunos la detesten, fue impecable, y nos ofreció maravillosas vistas aéreas de la ciudad, y también de nuestras calles, y sobre todo de la gran cantidad de personas que estuvimos acompañando a los ciclistas a lo largo del circuito.

He de confesar que se ve mejor en la televisión, porque puedes seguir la etapa y además con numerosos planos del devenir de los deportistas, sobre todo, cuando hay escapados. Cuando se ve a pie de calle, y más aún, en circuito urbano, es tal la velocidad de los ciclistas que apenas da tiempo a reconocer alguno. En cualquier caso, ver la serpiente multicolor, y toda la caravana de vehículos y personas que acompañan a los ciclistas es muy interesante.

Hemos podido ver que se asfaltaron zonas para evitar peligro para los ciclistas, algo muy loable, y sin duda necesario.  

Quiero aprovechar para reivindicar al ayuntamiento, que hace esfuerzos por mejorar el pavimento de nuestras calles, que en la medida de lo posible intensifique esas actuaciones. Es muy molesto ir en autobuses urbanos que tienen que circular por carriles agrietados y bacheados con el consiguiente ruido y vibraciones. O como peatón, pasear por algunas calles en zonas periféricas, donde hay verdaderos agujeros en el asfalto, que están hace años y que no se reparan.

Está bien tener inmaculado el salón de la ciudad, es decir, el centro, pero debería hacerse un mayor esfuerzo para adecentar algunos espacios del resto de la “casa”.

La actuación en el río Huerva a su paso por una parte significativa de Zaragoza, va a crear un magnífico corredor para los ciudadanos, que podremos disfrutar de un nuevo espacio verde y que se unirá a la magnífica actuación que se hizo con motivo de la expo 2008 en las riberas del río Ebro. Zaragoza se une a sus ríos y estos se integran en nuestras vidas.

En cualquier caso, conviene recordar que Zaragoza, necesita más árboles. Son muchos, demasiados, los alcorques vacíos en nuestras calles y los espacios sin árboles donde habría que hacer un esfuerzo, si el espacio lo permite para ponerlos.  

El Reglamento europeo de Restauración de la Naturaleza, estableció la obligación para las ciudades de mantener y mejorar la infraestructura verde. Se ha anunciado por parte del ayuntamiento que se van a revisar los alcorques, y que aquellos que estén vacíos se replantarán, siempre que sea aconsejable. Eso será muy interesante. Pero no se olviden de elegir especies de sombra, porque cada verano hace más calor y que el número de personas alérgicas a algunos pólenes no deja de crecer.

Si Zaragoza aumenta sus zonas verdes y el arbolado urbano, ganaremos todos, porque tendremos más sombra y un aire más puro, además de aromas y colores o tonos diversos.

Otra mejora observable en los últimos años, es que cuando paseamos en verano al lado de las calzadas, y se para un autobús de combustión junto a nosotros, sentimos el calor y el olor que sale de sus tubos de escape, junto con el ruido del motor. Sin embargo, cuando se acerca un autobús verde, o los rojos del área metropolitana norte y este de Zaragoza, todos ellos electrificados, sentimos que merece la pena el esfuerzo de las instituciones (Unión Europea y sus fondos Next Generation, Gobierno de Aragón y Ayuntamiento), de las empresas que han apostado por vehículos más limpios, y en última instancia de los ciudadanos que somos quienes pagamos con nuestros impuestos estas inversiones. Para los usuarios del autobús, disfrutar de un servicio más silencioso también es una mejora sustancial. Evidentemente, se tendrán que mejorar frecuencias y sobre todo, evitar que en algunos momentos y líneas concretas, la oferta de plazas sea inferior a la demanda. Ahí el ayuntamiento tiene todavía una asignatura pendiente.  

Una ciudad más moderna, que piensa en la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero y que no olvide que el cambio climático es una realidad que nos afecta será mucho mejor para todos, y especialmente para los más vulnerables.