Una paz necesaria

Javier Lorén
Hace apenas unas semanas producía vergüenza ajena e indignación escuchar a algunos políticos decir que en Gaza no hay genocidio. Y más vergüenza oír a alguien que acababa de ser padre negar el genocidio que ha matado a más de 18.000 niños.

Hace apenas unas semanas producía vergüenza ajena e indignación escuchar a algunos políticos decir que en Gaza no hay genocidio. Y más vergüenza oír a alguien que acababa de ser padre negar el genocidio que ha matado a más de 18.000 niños.

Netanyahu es un asesino y no hace falta que lo diga la Corte Internacional de Justicia, porque lo dice el sentido común de cualquiera que viera  en televisión la barbarie que se producía y sigue produciéndose todavía, a pesar de la “paz” que ha ideado Trump y su yerno, junto con otros colaboradores. Una paz que parece más pensada para el enriquecimiento de unos pocos, que para crear estabilidad para los palestinos.

Hamás es un grupo terrorista  muy sangriento. Asesinó a mas de 1.200 personas en el atentado de octubre de 2023, una auténtica masacre. Una brutalidad sin paliativos. Muchos de los fallecidos eran  jóvenes. Segaron sus vidas en un atentado exacrable. Es evidente que cualquier persona sensata desea que desaparezca la violencia de  Hamás, del mismo modo que en España la inmensa mayoría  deseábamos que desapareciera ETA.

La respuesta de Israel al atentado es desproporcionada. Los radicales sionistas, junto con Netanyahu y el apoyo de EE.UU, han cometido una atrocidad de la que casi ya no se habla. Han asesinado a más de 65.000 personas entre ellas muchos facultativos,  periodistas y niños.

Nada de esto hubiera sucedido sin el apoyo de Trump, a quien solo parece importarle su ombligo, su cartera y el premio Nobel de la Paz que con tanto ahínco ha deseado y que, en 2025, se le ha escapado.

El papel de la Unión Europea tampoco está siendo un ejemplo de dignidad para muchos ciudadanos.  Ha prevalecido lo económico y el “complejo” de los alemanes por su pasado nazi, sobre lo que hubiera sido una actitud proactiva para promover la paz. Sin duda, el papel de la Unión Europea es muy importante para muchos europeos, y si no existiera habría que inventarla, pero en este caso somos muchos los que nos sentimos decepcionados.

Los derechos humanos deberían prevalecer en cualquier discurso y las instituciones democráticas tienen la obligación de defenderlos siempre. La muerte de tantas personas a manos del ejército israelí, que bien podría ser muy superior al dato que se da de 65.000, es una salvajada se mire por donde se mire. Allí se está intentando exterminar a un pueblo.

La actitud de muchos españoles saliendo a la calle pidiendo la paz y el fin de la barbarie, fue aplaudido por muchos españoles, a pesar de las críticas que surgieron desde algunos sectores. Lo que ocurrió con la vuelta ciclista fue un mal menor frente a tanta muerte.

Quienes queremos la paz, no estamos en contra de unos ni de otros. Ya lo he dicho, Hamás, Hezbolá, etc, son grupos terroristas y como tal deberían desaparecer, pero también Israel debería buscar la paz, sin invadir territorios palestinos.

Las dobles varas de medir que se han producido en este caso solo tienen una explicación para mi: el poder del dinero.

Esperemos que todo esto acabe pronto, y que palestinos e israelíes puedan vivir en paz las próximas décadas. Quizás sea una utopía, pero ojalá se cumpla, y dentro de unas décadas la noticia en esos territorios sea  que no hay noticia, porque ambas pueblos conviven en paz. Los niños de Gaza, como todos los del mundo, merecen vivir y no morir por bombas o por la hambruna. 

Y por supuesto, ojalá terminen todas las guerras del planeta, en las que cada día mueren personas inocentes.