Opinión

Regadío y territorio

La agricultura de regadío contribuye a crear riqueza y empleo en Aragón. Una parte significativa de la actividad de la industria agroalimentaria deriva de la transformación de materias primas procedentes de cultivos de regadío. El regadío contribuye a ordenar el territorio, a dinamizar el paisaje con diversidad de cultivos (véase las zonas frutícolas), a crear empleo y a fijar población.

La agricultura de regadío contribuye a crear riqueza y empleo en Aragón.  Una parte significativa de la actividad de la industria agroalimentaria deriva de la transformación de materias primas procedentes de cultivos de regadío.

El regadío contribuye a ordenar el territorio,  a dinamizar el paisaje con diversidad de cultivos (véase las zonas frutícolas), a crear empleo y a fijar  población.

La producción media de una hectárea de cereal de secano en Aragón es de 2.306 kg frente a 6.775 kg del regadío (Anuario Estadístico Agrario de Aragón 2012).  Las técnicas actuales de cultivo de trigo y cebada permiten obtener rendimientos próximos a las 10 t/ha.  Los cereales de secano, que ocupan mayoritariamente la superficie agrícola de Aragón, tienen una rentabilidad escasa, dependiente en gran parte de las ayudas PAC, frente a cultivos de regadío como, por ejemplo, las hortalizas, las frutas o la alfalfa. Además, las sequías que nos acompañan con cierta periodicidad contribuyen a minimizar las producciones de los secanos y, salvo los Pirineos y la zona central de la provincia de Teruel, el resto de Aragón presenta déficit de agua en los meses de verano, por lo que es necesario almacenar agua en tiempo de lluvia, para poder regar durante el estío y obtener así unas buenas  producciones.

“El agua es el motor de la naturaleza” (Leonardo Da Vinci).  Siguiendo la explicación de una madre a su hija mientras paseaban por los galachos de Juslibol acerca de la importancia del agua: “Donde hay agua crecen las plantas y éstas sirven de alimento a muchas especies de animales, entre ellos los pájaros, mamíferos y anfibios”. Sobran las palabras.

El cambio paisajístico, territorial y productivo en comarcas como las Cinco Villas, Valdejalón, Cinca, Monegros, etc, es evidente. Los cultivos de regadío fijan población; sobre todo la fruticultura y la horticultura que tienen mayores demandas de mano de obra. Pero no solo eso, sino que también contribuyen al desarrollo de otros sectores dependientes de la agricultura, como por ejemplo  la industria agroalimentaria, los talleres de maquinaria agrícola, las empresas de suministros, etc.

Agua y tecnología son el futuro de la agricultura. Piénsese, por ejemplo, en Almería; consume el 5% del agua de Andalucía,  mientras que el valor de sus productos es el 30% de la producción final agraria andaluza, sin olvidar el crecimiento de las poblaciones del Ejido (84.000 habitantes) o Roquetas del Mar (94.000 hab.), claramente vinculados al sector agrario y a los servicios al sector.  Es evidente la importancia del agua por ellos utilizada y la rentabilidad de cada m3 de agua.

En Aragón el agua es vital para el desarrollo de nuestra agricultura y del medio rural.