Opinión

No estás solo

La campaña de la Dirección General de Tráfico “no estás solo” y “conducir es compartir” me parece que es muy interesante. Esta vez no hay tragedia, pero hay dos frases contundentes que hemos de interiorizar todos los que conducimos.
Javier Lorén

La campaña de la Dirección General de Tráfico “no estás solo” y “conducir es compartir” me parece que es muy interesante. Esta vez no hay tragedia, pero hay dos frases contundentes que hemos de interiorizar todos los que conducimos. Debemos ser conscientes de que no estamos solos en la carretera y de que compartimos un espacio con el resto de conductores. Si así fuera, evitaríamos compartir el mismo punto de la vía en el mismo instante y se reducirían los accidentes por colisión.  Además, probablemente, no utilizaríamos el móvil mientras conducimos y, seguramente, no miraríamos los wasaps, ni otras aplicaciones, porque todo eso puede esperar a que paremos o terminemos el viaje. Cada vez hay más accidentes por distracciones que pueden poner nuestra vida en peligro y también las de los demás porque, como insiste la DGT, no estamos solos en la carretera.

Quienes nos movemos por las carreteras con cualquier tipo de vehículo autorizado vemos a menudo cómo otras personas, que piensan que están solas, cometen y hacen auténticas barbaridades al volante. Afortunadamente, muchas veces sin consecuencias para nadie, pero como compartimos espacio con diferencias, en ocasiones de décimas de segundo, un pequeño desliz o una imprudencia puede provocar un gran accidente.

Los conductores profesionales, entre los que también hay quien piensa que está solo, ven y sufren a menudo la insolidaridad de otros que se creen los dueños del asfalto. Ellos, con vehículos más grandes y más pesados, tienen mayores dificultades para realizar cualquier maniobra y, especialmente, las frenadas y los giros. Los demás deberíamos ser solidarios y facilitarles el trabajo.  En la ciudad, los autobuses son mucho más eficientes en el traslado de ciudadanos que los coches y, por lo tanto, deberíamos facilitarles el paso.

Los que piensan que están solos, a veces, hacen adelantamientos donde no se debe, por la derecha, en curva, en tramos con línea continua, apuran las frenadas, llevan motos con tubos de escape trucados que hacen gran ruido, etc.

Además, algunos que son muy “listillos”, piensan que están solos y poco les importamos los demás. Hay conductores que cuando hay atasco de incorporación o salida a vías principales, o porque hay obras o alguna incidencia en la carretera, siguen adelantando por el carril de la izquierda o de la derecha según se entre o salga, mientras los demás, que no estamos solos, avanzamos con todas las cautelas y sin ser el “listillo” de la clase, sino la persona cívica que sabe respetar a los demás.  Los “listillos”, además, provocan situaciones de peligro porque se meten al carril del atasco, más adelante, buscando el hueco que provoca que los de atrás frenen con el riesgo de alcance y además generando un efecto acordeón que ralentiza a todos.

Creo que serían necesarios programas de formación y de información sobre la conducción que fuesen muy didácticos y nos enseñasen a conducir y además nos advirtiesen de los peligros a todos, a quienes piensan que están solos y a los que saben que están compartiendo un espacio.

Circular no consiste en llegar el primero, ni en ser el listo de la clase (eso se puede demostrar en otros lugares con menos peligro), sino en ser conscientes de que conducir tiene un objetivo, que es llegar al destino, sin sustos y en un tiempo prudencial.

Ojalá esta campaña de la DGT haya servido para que algunos se hayan dado cuenta de que no circulan solos.

En un segundo podemos echar al traste la vida de otros o la nuestra. Mejor seamos prudentes y pensemos cada vez que nos ponemos al volante, que circulamos por carreteras compartiendo ese espacio por donde cada día pasan cientos o miles de vehículos.