La lluvia es imprescindible y cuando se produce con moderación es un elemento generador de riqueza y bienestar. Como decía Leonardo da Vinci, “el agua es el motor de la vida”. Para disfrutar de este “motor”, tiene que llover y, en un clima como el nuestro, tenemos que ser capaces de guardar el agua para los períodos de estío o para aquellos años especialmente secos (ej. 2012).
La lluvia también es muy beneficiosa para las plantas de los parques y jardines. Las limpia del polvo y contaminantes que se han depositado en las hojas y en la madera, y puede proveerlas de agua de mayor calidad que la suministrada por el riego; además se produce más alimento para la fauna silvestre, enriqueciendo la vida del espacio verde (más alimento para pájaros y otros animales del jardín).
Como consecuencia de esas lluvias hemos disfrutado este año de unos parques y jardines con un aspecto espléndido, llenos de vida, con una vegetación y un colorido más intenso.
El legado de la Expo en Zaragoza nos ha dejado magnificas zonas verdes, aunque alguna no merezca dicho calificativo. Permítanme omitir el nombre. Las riberas del Ebro se han convertido en un espacio para el disfrute de los zaragozanos y de quienes visitan con tiempo nuestra ciudad. El espacio entre la Expo y Vadorrey es un pasaje verde que no tiene nada que envidiar a lugares como el antiguo cauce del Turia en Valencia, las riberas del Arlanzón en Burgos, el ajardinamiento del Besós en Barcelona, etc.
En la ribera de nuestro río, podemos disfrutar de la frescura creada por las plantas, o bien de los rayos del sol en las zonas no cubiertas por árboles de sombra. Son unas riberas donde cabemos todos. Sí. En ellas los niños tienen sus propios espacios, y también los abuelos con zonas para el paseo, bancos para el descanso y la tertulia, e incluso elementos para hacer ejercicio. También los adolescentes y jóvenes pueden disfrutar de la ribera. Lo ideal es que lo hicieran disfrutando de un espacio donde pueden pasear, hacer deporte e incluso tomarse un refrigero en los establecimientos que hay, y no haciendo el botellón, algo que se ha convertido en habitual en el entorno del puente Santiago y que contribuye a ensuciar la zona. Finalmente, los adultos también podemos recrearnos en este espacio verde. El carril bici, muy utilizado, los caminos para el paseo y la práctica del deporte, los elementos de gimnasia o el espacio para niños, crean una combinación de alternativas muy interesante para todos. Y, por supuesto, la contemplación de la vegetación que nos encontramos a lo largo de las riberas y de algunos elementos escultóricos.
Y si con eso no es suficiente, tenemos las riberas del Gállego, del canal Imperial de Aragón, que conectan con el Parque Lineal de Plaza y con el paraje de Valdegurriana, del parque Metropolitano del agua y los numerosos parques que hay distribuidos por la ciudad. Así que solo me queda recomendarle que disfrute de cualquiera de estos espacios y que por favor contribuya a mantenerlos en buen estado.