La PAC del futuro

Hoy nadie sabe cuál será la PAC del futuro, entre otras cosas, porque los cargos políticos en la UE se cambian cada 5 años. Por lo tanto, que sucederá a partir de 2020, en estos momentos, es una incógnita.

Hoy nadie sabe cuál será la PAC del futuro, entre otras cosas, porque los cargos políticos en la UE se cambian cada 5 años. Por lo tanto, que sucederá a partir de 2020, en estos momentos, es una incógnita.

La Unión Europea, debe  hacer  un gran esfuerzo para definir cuáles han de ser en el futuro las Políticas Agrarias.

A mi modesto entender, en primer término se deberían planificar las necesidades de aquellos productos agroganaderos y forestales que consumimos en Europa, porque pienso  que Europa tiene que ser autosuficiente y porque entiendo  que en un mundo con tanta volatilidad como el actual, la Unión Europea no puede quedar al albur de las estrategias de fondos de inversión o de las políticas de terceros. Todo esto, evidentemente, teniendo en consideración las directrices de la Organización Común de Mercados (OCM),  porque se trata de jugar limpio todos, o en caso contrario,  de romper la baraja. 

La planificación de cultivos y cabaña ganadera  es imprescindible. Es obvio que el mercado impone sus reglas, pero la UE debería asesorar a partir de todo el conocimiento y datos que posee; esto además tendría que servir para  organizar la nueva PAC. Como ejemplo, en Europa somos claramente deficitarios en proteína vegetal para alimentar el ganado. Importamos enormes cantidades de soja y de otras materias primas proteicas.  Y sin embargo, tenemos alimentos proteicos de gran calidad que no hemos sabido desarrollar suficientemente (a excepción del cultivo de alfalfa).

La UE tiene una enorme capacidad para  asesorar a agricultores y ganaderos a partir del enorme conocimiento que posee.  Confío en que  los nuevos Planes de Desarrollo Rural (período 2015-2020) con objetivos muy necesarios y ambiciosos como: mejorar la competitividad de las explotaciones;  preservar los ecosistemas y el medioambiente; usar racionalmente los recursos, organizar la cadena alimentaria y hacer una  adecuada transferencia de conocimiento, con la necesaria  innovación,sirvan para ello.

Con la adecuada información y asesoramiento podrán evitarse efectos pendulares, como tal vez nos suceda con el cultivo del almendro dentro de unos años.

En resumen, la nueva PAC debería partir de una profunda y  serena reflexión, que contribuyese a planificar adecuadamente las ayudas y asegurase la sostenibilidad futura del sector agroalimentario haciendo una correcta distribución de sus fondos.