Opinión

El cierzo

El Cierzo o Mistral es un viento frío y seco temido en invierno, sobre todo en aquellos tiempos en que hacía unos inviernos muy fríos, ahora venidos a menos. Hace unas décadas, en el invierno se alcanzaban temperaturas gélidas de varios grados bajo cero que, cuando venían acompañados del Cierzo, creaban una sensación térmica de frío helador, que se convertía en una “bofetada” especialmente en algunas esquinas de la ciudad de Zaragoza. Por ello, contemplamos su presencia más en sentido negativo que positivo.
Javier Lorén
photo_camera Javier Lorén

El Cierzo o Mistral es un viento frío y seco temido en invierno, sobre todo en aquellos tiempos en que hacía unos inviernos muy fríos, ahora venidos a menos. Hace unas décadas, en el invierno se alcanzaban temperaturas gélidas de varios grados bajo cero que, cuando venían acompañados del Cierzo, creaban una sensación térmica de frío helador, que se convertía en una “bofetada” especialmente en algunas esquinas de la ciudad de Zaragoza. Por ello, contemplamos su presencia más en sentido negativo que positivo.

Sin embargo, desde hace unos años, su presencia en invierno es menos molesta, salvo cuando su velocidad es muy elevada. El récord de velocidad se produjo en 1954 con 160 km/h. 

Desde hace unos años, sufrimos con mayor profusión olas de calor más intensas y continuadas. En estos casos, si el Cierzo hace acto de presencia, alivia la sensación térmica agobiante, permitiendo respirar con una sensación menos sofocante. Las olas de calor vienen acompañadas de noches tropicales que dificultan enormemente la conciliación del sueño y, por lo tanto, el descanso. Que el Cierzo venga a visitarnos es una gran noticia que a muchos nos aporta una notable sensación de alivio en esos momentos si se dan las circunstancias para que se mueva con cierta “alegría”.

El Cierzo, además, aleja la contaminación que generamos en nuestra ciudad, de manera que dé buena calidad. 

No hay que olvidar otro factor benefactor del Cierzo: la producción de energía eólica, que en nuestra comunidad autónoma se ha desarrollado intensamente en los últimos lustros. El Cierzo genera ingresos vía impuestos a los municipios donde se instalan parques eólicos, y también para los propietarios de los terrenos donde se ubican  los aerogeneradores. Algunos pueblos, además, están proveyendo de energía a precios más bajos o prácticamente regalado a sus ciudadanos; algo que para ellos es importante, dado el coste que supone para cualquier ciudadano la energía.​

La figura etérea del Cierzo ha merecido el reconocimiento de su entidad, con la dedicación de una Avenida en Arcosur, aunque quizás debiera haberla tenido en el centro de la ciudad desde hace décadas. También cuenta con varias esculturas. Una de ellas de grandes dimensiones 16 m de altura y 25 m de longitud fue realizada por el escultor Julio Tapia, se encuentra en la Autovía de Huesca, muy cerca de Zaragoza. 

En resumen, el Cierzo, no muy querido en invierno cuando hace frío, se convierte en un gran alivio cuando llega en los días tórridos del verano.