La alfalfa aragonesa: calidad y producción
La alfalfa es una leguminosa forrajera que en España tiene una gran importancia, y en Aragón en particular, ya que fue un alimento básico para nuestra cabaña de ganado de leche y después encontró en la exportación una salida a la reducción de la cabaña. Conviene recordar que hasta 1986 (año de entrada en la Unión Europea), España tenía una numerosa cabaña de vacas de leche. Desde 1991 hasta el año 2015 esta se ha reducido a la mitad, contando en la actualidad con menos de 900.000 vacas, aunque se prevé que aumente con la eliminación de la cuota láctea. En Aragón, en una década, se ha pasado de 500 explotaciones a 70. Como contrapartida, tenemos dos explotaciones de gran dimensión: Tauste Ganadera y Granja San José.
La alfalfa supone el 50% de la producción de forrajes de España y, en el Valle del Ebro, es un cultivo muy presente por su adaptación tanto al clima como a los suelos, siendo uno de los principales cultivos de regadío en Aragón con unas 100.000 hectáreas. Se trata de una planta con una gran riqueza en fibra y proteína de alta calidad, indispensable en la dieta de los rumiantes. Además, la alfalfa es capaz de tomar uno de los principales nutrientes, a partir del nitrógeno atmosférico, ayudada por bacterias simbióticas; una característica de una gran enorme importancia medioambiental, ya que se reducen los consumos energéticos para producir fertilizantes nitrogenados de síntesis.
En los últimos años, hemos sido capaces de exportar a países árabes, especialmente a los Emiratos, para alimentar fundamentalmente a sus camellos. Además, poco a poco se van abriendo las puertas de un mercado muy exigente: China, un país cuya cabaña de vacas de leche va a crecer de forma notable en los próximos años y con ello, nuestras posibilidades de exportación.
En resumen, la alfalfa es un cultivo importantísimo para los regadíos de Aragón. No en vano, somos el principal productor de España y creo no equivocarme si digo que es un cultivo con futuro.