Opinión

Agricultura y medioambiente de la mano

Durante el último año he comentado, en varias ocasiones en esta tribuna, la necesidad de reconocer y apoyar a quienes producen los alimentos, ya que sin agricultores y ganaderos no habría alimentos ni materias primas la industria agroalimentaria
Javier Lorén
photo_camera Javier Lorén

Durante el último año he comentado, en varias ocasiones en esta tribuna, la necesidad de reconocer y apoyar a quienes producen los alimentos, ya que sin agricultores y ganaderos no habría alimentos ni materias primas la industria agroalimentaria. 

El apoyo moral es importante pero no suficiente. Los agricultores que se han manifestado en las carreteras y en las ciudades dicen haber sentido dicho apoyo. Sin embargo, ese apoyo se tiene que traducir en rentabilidad para sus empresas. Los consumidores podemos adquirir sus productos uniendo el apoyo moral al económico. 

La agricultura del S. XXI poco tiene que ver con la del XX que algunos parecen añorar. Basta observar la FIMA recientemente celebrada (la 2ª feria de maquinaria agrícola más importante de Europa) para darse cuenta de que las máquinas de hoy tienen una tecnología y unas utilidades diferentes a las de hace 70 años.  Estas máquinas permiten ser más eficientes y realizar más tareas en menos tiempo y de manera más eficaz. La tecnología está siendo una magnífica herramienta, que desgraciadamente no está al alcance de todos, porque no todos los agricultores y ganaderos pueden adquirirla, dado su elevado coste en muchos casos. 

En las últimas semanas hemos visto la movilización de los agricultores en Alemania, Francia y actualmente en España.  Se han hecho una serie de reivindicaciones muy justas, desde mi punto de vista, y otras poco consecuentes con la realidad que demanda la sociedad.  Creo que es muy justo pedir una reducción de la burocracia que en algunas épocas del año es asfixiante; también simplificar la PAC; aplicar cláusulas espejo con productos de determinados países terceros, y por supuesto, que la ley de la cadena de valor, se cumpla. Sin embargo, no parece lógica la petición de derogar la agenda 2030 aprobada en París con la unanimidad de 193 países allí presentes.  Aquellos aspectos de la agenda que sea necesario modificar para que el agricultor pueda asumir los retos sin que la riada de las exigencias acabe haciendo inasumible su explotación, se deben analizar y buscar soluciones concretas, sensatas, de la mano de los expertos, pero sin olvidar los objetivos.  Entre dichos objetivos se encuentra la reducción del uso de fitosanitarios o de la contaminación de las aguas por nitratos. La sociedad quiere alimentos con menos residuos y que el agua sea potable. También quiere entre otras muchas cosas, un medioambiente más saludable y un mundo más sostenible. Toda la sociedad, incluidos agricultores, tenemos que avanzar en esa línea. 

En alguna cuestión como las cláusulas espejo se tiene que actuar con mucho tacto, porque no hay que olvidar que hay que cumplir los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio. Es lógico que exijamos que los alimentos que llegan a Europa cumplan los mismos requisitos que los que se producen en la UE. En diversos productos de Marruecos se da la circunstancia de que son empresas españolas las que se han ido a producir allí. También de Turquía importamos cada vez más alimentos, y hay que recordar que aspira a entrar en la UE. Por lo tanto, la UE debe exigirles reciprocidad en las obligaciones; es decir, en cuestiones como los fitosanitarios autorizados, o el cuidado del medioambiente; evidentemente sus salarios son inferiores a los de nuestro país, del mismo modo que en Francia y otros países del centro y norte de Europa son más altos que en España, y eso nos hace más competitivos  La UE no puede olvidar que hay un mercado de los 27 y que se tienen que cumplir los objetivos de soberanía alimentaria, y de que sus sectores productivos puedan avanzar hacia el futuro. 

La solución no es fácil pero si tratamos de integrar políticas agrícolas y medioambientales de forma sensata y racional conseguiremos que nuestros agricultores y ganaderos tengan futuro. Otro asunto es la reivindicación del fomento de la agricultura familiar frente a los grandes grupos corporativos. Quizás en este aspecto haya que redoblar los esfuerzos, no tanto, para cerrar puertas, sino para que las puertas de los agricultores puedan seguir mucho tiempo abiertas porque sus explotaciones son rentables.  Estoy convencido de que con unidad, voluntad, empatía y esfuerzo de gobernantes y agricultores se puede llegar a compromisos viables, que garanticen la rentabilidad de las explotaciones y los objetivos de sostenibilidad económica, social y medioambiental, que son imprescindibles.  La alimentación es un bien básico y los gobiernos tienen que garantizar también que el consumidor pueda alimentarse a precios razonables. Por último creo que las asociaciones agrarias harían bien en tratar de entablar un marco de colaboración positivo con las grandes cadenas de distribución y muy especialmente con la que preside el Sr. Roig, que tiene una cuota de mercado del 26%. Quizás por ahí incluso sea más fácil llegar a una entente cordial. 

Quiero recordar que a veces olvidamos que los agricultores y ganaderos contribuyen a mantener el medio rural vivo.  Además, cuidan los caminos por los que nos gusta transitar a quienes vivimos en la ciudad; mantienen los prados que contribuyen a reducir los riesgos de los incendios en las masas forestales; con buenas prácticas, los suelos agrarios son sumideros de carbono, y las plantas que cultivan también producen oxígeno durante la fotosíntesis. En algunos aspectos negativos como las emisiones de metano y amoniaco o la contaminación del agua por nitratos se están haciendo importantes esfuerzos que ya han comenzado a dar sus frutos. 

Finalmente, desde mi modesto punto de vista, también es necesaria una voz única en los planteamientos.  Hemos visto como la plataforma 6F pedía unas cosas y las asociaciones otras, con algunos elementos coincidentes, sin olvidar que también hay agricultores que no se sienten identificados con la fotografía que se ha hecho estas semanas, y con algunas de las declaraciones vertidas en los medios de comunicación y en las redes.

Necesitamos agricultura rentable para los productores y medioambiente saludable.  Así que tendremos que hacer aquello de “… todos a una…” para conseguirlo.  Amén.