Zaragoza, sede del IV Congreso Internacional Provida

Seguramente ni los organizadores de este congreso, ni el Gobierno de esta nuestra sufrida España hicieron cálculos de ningún tipo sobre el particular, pero el caso es que los astros se han conjugado, y este próximo fin de semana, el 6, 7 y 8 de noviembre de 2009, en plena tramitación parlamentaria de la Ley de reforma de la legislación sobre la penalización del delito de aborto se celebra en Zaragoza el IV Congreso Mundial Provida.

Seguramente ni los organizadores de este congreso, ni el Gobierno de esta nuestra sufrida España hicieron cálculos de ningún tipo sobre el particular, pero el caso es que los astros se han conjugado, y este próximo fin de semana, el 6, 7 y 8 de noviembre de 2009, en plena tramitación parlamentaria de la Ley de reforma de la legislación sobre la penalización del delito de aborto se celebra en Zaragoza el IV Congreso Mundial Provida.

En primer lugar creo que lo que cabe es felicitarse porque Zaragoza sea la sede de un nuevo congreso, y no sólo por los beneficios que va a suponer para la ciudad, sino porque en una sociedad tan atropellada como la que vivimos, toda oportunidad de debate sereno, profundo y reflexivo sobre cualquiera que sea el tema, debe ser  motivo de alta satisfacción.

Sobre la cuestión de fondo, que ha sido, es y será objeto de ríos de tinta, sólo haré en estos momentos tres apuntes para intentar evitar tanta confusión como la que existe. En primer lugar, el aborto, por más que se instruyan muy pocas causas en los juzgados, sigue siendo delito, ya que lo que hizo la ley en los primeros años 80, durante el primer Gobierno de Felipe González, fue despenalizar el delito en los tres ya conocidos supuestos.

En segundo lugar, que por la razón anterior el aborto jurídicamente nunca podría convertirse en derecho, y que cualquier intento en este sentido, por más que provenga del poder legislativo, debería de convertirse en nulo de pleno derecho por anticonstitucional, y ser declarado así por los tribunales competentes, en este caso por el Tribunal Constitucional, a menos que quiera ser incoherente con la doctrina de su sentencia de 11 de abril de 1985

Por último, que por la misma doctrina del Tribunal Constitucional, cualquier liberalización absoluta del aborto en un plazo determinado, el llamado supuesto de plazos, debe igualmente ser declarado como inconstitucional.

Pero sentado esto, y como dicen los estrategas empresariales, de una debilidad hay que ver una oportunidad, y en este caso una oportunidad, - valga la palabreja - ,  de re-concienzación para muchos que pudimos estar demasiado callados durante un largo periodo, y en particular durante el periodo del Gobierno del Partido Popular.

Ahora ya no puede haber marcha atrás hasta lograr que el derecho cambie para proteger un bien tan preciado como la vida naciente. No sería admisible que el “movimiento provida” se paralizara si se logra paralizar la Ley, cuando la situación actual es igual de infame, y menos aún si se paralizase porque el Partido Popular volviera a llegar al poder, alguno de cuyos dirigentes no han tenido reparo alguno en subirse al carro del “movimiento provida” después de su injustificable inacción durante ocho años…; quizás porque sus votantes no se lo exigieron adecuadamente, quizás…, quizás,  porque no les infundieron el temor a la pérdida del voto.., quizás;  pero nada de esto se puede volver a repetir.

La vida del naciente se debe proteger con todas las medidas que legal y socialmente sean posibles, por supuesto con las que ayudan y protegen  la maternidad, pero también con las penales hacía los autores de los abortos, ya que las normas penales son aquellas que protegen de modo más riguroso aquello que tiene más valor para las personas y la sociedad…; ¿o es que acaso el Derecho no condena al que introduce una especie no autóctona en un río, al que daña al medio ambiente, al que ofende los símbolos de la nación, o daña el patrimonio histórico artístico?