El Real Zaragoza, ¿al abismo?
Parece que al igual que pasó con el Titanic, hace aproximadamente 90 años, el Real Zaragoza se ha chocado con un enorme iceberg y se hunde lenta, pero inexorablemente, en la procelosas aguas de la nada futbolística. Lo fácil hubiera sido decir que el Zaragoza de nuestras penurias se nos hunde irremediablemente en la segunda división, pero me parece que las aguas son más profundas y nos puede tragar una ballena llamada desaparición.
Parece increíble que esto le esté pasando a un club que en los años sesenta maravilló no sólo a España, sino a Europa entera, con su “magnífico” fútbol; que en los setenta “zaraguayó” un subcampeonato de liga arrebatándoselo al hoy todopoderosísimo Barcelona a un solo partido con goles de Arrúa y Diarte; que en los ochenta, después de jugar a la holandesa con el primer Leo Beenhakker, y Señor, Barbas, Valdano y Amarilla, le arrebató una copa también al hoy inalcanzable Barcelona; que en los noventa alcanzó la cima con una copa y un triunfo tan alucinante e histórico como la parisina ciudad que lo acogió, en la ya desaparecida Recopa, y que ya en la primera década de este nuevo milenio conquistó dos copas, la segunda de ellas pinchando la primera de las galaxias florentinas.
Pero si desgraciadamente se ve venir..., si nadie lo remedia, también en el ámbito futbolístico vamos a tirar por la borda todo nuestro patrimonio y, además, y eso casi es lo peor, da pena ver cómo el Madrid y el Barcelona, que en otras épocas o bien mordían el polvo de La Romareda, o bien sangraban para llevarse los puntos, casi siempre con algún regalico, y no precisamente en forma de adoquín o frutas escarchadas, ahora no sólo se pasean por nuestro prado, sino que hasta parece que levantan el pie del acelerador para no humillar a un histórico, quizás por aquello de arrieros somos...
Pero obviamente un análisis mínimamente serio de este hundimiento no se puede quedar ni mucho menos en lo meramente deportivo, y debe resaltarse como en el plano gerencial y financiero, también la crisis ha dejado con el “pompis” al aire a todos aquellos que protagonizaron un desembarco en el Club tan de película, como en solar lo están convirtiendo. Esto ha sido un “chandrío”, pero un “chandrío” de marca mayor; a saber:
- De los dos constructores que se iban a hacer con el club, uno lo abandona a las pocas horas de entrar.
- Se queda como accionista mayoritario unos de los constructores más cercanos al “establishment” del partido mayoritario de los que sostienen el Gobierno de Aragón.
- Expectativas de construcciones y plusvalías varias; el nuevo campo de fútbol de San José, los solares de la vieja Romareda, la recalificación de las oficinas de la calle Eduardo Ibarra, y de la ciudad deportiva, etc.
- El que era nada más y nada menos que consejero de Economía del Gobierno de Aragón deja un cargo de tan alta responsabilidad para ir a presidir el club, que por más importante que sea, no puede estar nunca a la altura de la economía de toda la región.
- Legión de directores deportivos, secretarios técnicos, directores generales, y parece que los fichajes vienen todos de la misma mano argentina próxima al presidente.
- Estrepitoso fracaso deportivo a pesar de los esfuerzos a última hora de Manolo Villanova por espabilar a un conjunto, con honrosas excepciones, lleno de señoritos pasmados.
- Se “cumple” y se sube a primera, pero el entrenador sobre el que se iba a cimentar el nuevo proyecto futbolístico desaparece a las primeras de cambio.
- Se salva por los pelos la categoría, gracias al fichaje a última hora de todo el que se ponía a tiro...
- Dimite la totalidad de la directiva, desparece el alemán director general deportivo, se va el director de la ciudad deportiva...
- Se refuerza el equipo para el ejercicio actual con bastantes “parados”..., con todo mi respeto al esfuerzo y profesionalidad individual de cada uno de ellos.
Y la pregunta es: ¿seremos capaces todos los afectados (stakeholders como se dice ahora), es decir; el accionista supermayoritario, aficionados, acreedores, políticos, medios de comunicación, y los de la fundación zaragocista o similares iniciativas, de hacer reflotar esta nave? ¡Veremos, veremos…! ¡¡San Valero y Santa Engracia nos asistan!!