Treinta años del estado de autonomía en Aragón
Aragón sufre una crisis económica que se refleja diariamente en los medios de comunicación por las noticias sobre los ERE en los diferentes sectores productivos y, a su vez, en las cifras del paro o del porcentaje de pobreza. Todo ello pone de manifiesto el fracaso de las políticas que, en los últimos años, han practicado los gobiernos de coalición en nuestra Comunidad Autónoma.
Unas políticas que socialmente no han dado, ni están dando, respuesta a la problemática que viven las capas populares; y donde los sindicatos mayoritarios, que deberían vertebrar una alternativa a la actual coyuntura política, económica y social, viven una doble crisis: de credibilidad y económica, que se observa en las manifestaciones que convocan y en la falta de tesorería en algunas organizaciones sociales para pagar las nóminas de sus empleados, producto de una macroestructura excesiva y dependiente económicamente de las instituciones.
La clase política se ha distanciado de la ciudadanía desde hace años, sobre todo, porque la construcción de la imagen de España que, aparentemente era fuerte y demostraba que lo podía todo, se ha desmoronado. Y, a su vez, el origen de la brecha social entre la ciudadanía y los políticos está en las propias organizaciones políticas, que han olvidado la importancia de profundizar en la democracia y desarrollar nuevas herramientas que motiven y fomenten la participación de la militancia de aquellos afiliados que no tienen cargos institucionales ni orgánicos, y conseguir convertir el número de votos en afiliación para aumentar su capacidad política, económica y de respuesta ante los ataques a los derechos conquistados, haciendo protagonistas a los ciudadanos del desarrollo social del país.
Aragón no ha conseguido desplegar todo su potencial por falta de visión política, de perspectiva; ello repercute en que no estemos entre las CCAA de mayor desarrollo y ocupemos, en toda su extensión, el protagonismo que nos corresponde por nuestra situación estratégica, que representa un privilegio que deberíamos saber aprovechar.
Aragón hace más de 20 años que refrendó en las Cortes el Pacto del Agua y, hoy, su desarrollo es mínimo, lo cual demuestra el gran fracaso que estamos teniendo.
Si hablamos de las infraestructuras ferroviarias, en el interior del territorio aragonés el deterioro es alarmante, y el presente ya demuestra la necesidad del ferrocarril para potenciar a corto, medio y largo plazo el futuro sostenible y equilibrado de la Comunidad Autónoma. Podríamos citar, también, la conexión con Europa….
Estamos mejor que hace 30 años, porque a pesar de la crisis financiera, económica, política y social y de las deficiencias observadas, el Estatuto de Autonomía nos ha permitido discutir, dialogar, consensuar y acordar aspectos territoriales a nivel de Estado y distribuir el presupuesto anual, aunque no siempre se ha realizado de forma aceptable para los intereses de la ciudadanía. Por otra parte nos ha permitido acercarnos un poco más a Europa, aunque ésta atraviesa una situación no exenta de dificultades.
Vivimos una crisis mundial producida por los mandamases del sistema financiero internacionalista que, con su inmenso poder, han doblegado a las naciones y a los gobiernos y nos han llevado a que Europa se cuestione de forma permanente el modelo de vida que tanto ha costado construir.
En ese contexto, Aragón y su clase política no han sabido reaccionar y, aunque en los últimos años se ha realizado un esfuerzo por diversificar el tejido empresarial y no depender tanto de General Motors España, la realidad es que nos contemplan más de 100.000 parados en la Comunidad y superamos el 20% de pobreza. En todo ello algo tiene que ver las políticas originadas en Aragón.
Como positivo, aunque necesita una mayor profundidad, poder incidir y decidir sobre el presente y el futuro de nuestra tierra, contando con la voz y el voto de la ciudadanía aragonesa. Y tener la posibilidad de racionalizar y priorizar el gasto para que sirva de sostén al Estado de Bienestar, que es fundamental para que una sociedad sea más equilibrada y justa en el reparto de la riqueza.
Lo negativo el afán de algunos políticos en creer que Aragón es su finca particular.
Y, un aspecto esencial, que la estructura de la Comunidad Autónoma sea ágil, eficaz y de calidad.
La Europa de dos velocidades, la España de dos velocidades, condicionan a nuestra Comunidad Autónoma para poder conseguir una mayor identidad como pueblo.
La identidad de Aragón necesita hoy avanzar y mejorar, reconociendo que los últimos 30 años han ayudado a que nuestra tierra se dé a conocer en Europa y en el mundo. Deberemos trabajar más el plano de la globalización y desarrollar nuestro papel en un mundo de permanentes cambios y de crisis cíclicas.
La integración de Aragón en Europa representa tener una voz en el Parlamento Europeo para explicar y reivindicar nuestro papel de pueblo y poder defender nuestros intereses. Estar en Europa también representa defender los valores de la libertad y de la igualdad y trabajar en defensa del Estado de Bienestar; a pesar de las enormes dificultades que estamos viviendo actualmente.
Luchar por el reconocimiento de nuestra idiosincrasia y por la justicia social sigue siendo fundamental para crear la verdadera Europa del compromiso social.
Uno de los inconvenientes es la maquinaría – tan pesada – que tiene Europa y, sobre todo, aparentemente la falta de reflejos para prevenir las crisis que padecemos, considerando que Europa y Aragón disponen de la suficiente materia gris y recursos para evitar el castigo al que estamos siendo sometidos – como siempre – la ciudadanía sin haber hecho nada.
Dejando de lado los aspectos históricos y culturales que condicionan la mentalidad y la conciencia popular, la ciudadanía necesita ver y palpar que la Autonomía está viva y resuelve los problemas de Aragón, y que nuestra tierra progresa como sociedad y que los pilares fundamentales: el trabajo, la sanidad, la educación, las pensiones, la justicia y el bienestar, los percibimos claramente en nosotros mismos y en nuestro entorno y, diariamente, contribuyen a acercarnos un poco más al equilibrio del ser humano con la naturaleza y al acercamiento del hombre a la felicidad.
Las líneas maestras y los recursos de la Sanidad Pública deberían ser iguales en todos los hospitales y centros de salud del territorio español; ninguna Comunidad debería adoptar medidas o decisiones sin previamente comunicar, analizar, discutir, consensuar o acordar a nivel nacional, para evitar agravios comparativos y distanciamiento en recursos o calidad de la Sanidad. Si esto representa cierto grado de recentralización, pues bien venido sea.
La capacidad como nación desarrollada debe demostrarse en discutir, consensuar y acordar los aspectos fundamentales que ayuden a la ciudadanía a mejorar su salud con calidad, evitando falsos discursos sobre la esperanza de vida y abordando con seriedad y rigor la Sanidad, la Educación, las pensiones, la vivienda….
Algunas ideas, sugerencias y propuestas, para la reflexión, contribuyendo un poquitín, con ello, a la mejora de nuestra tierra de Aragón:
• Cumplir la Constitución Española.
• Cumplir el Estatuto de Autonomía.
• Un mayor esfuerzo diversificador del tejido industrial. Política Industrial.
• Un pacto político y social para la sanidad y la enseñanza.
• Una política social de vivienda de alquiler, que vele por las familias y personas con recursos limitados.
• Una mejora de las pensiones.
• Una mejora sustancial de los servicios sociales. Líneas claras para priorizar.
• Un mejor aprovechamiento de los recursos económicos.
• El cumplimiento de la Ley de Dependencia.
• Una clarificación de la estructura administrativa y política de la Comunidad.
• No suprimir ningún ayuntamiento.
• Diputaciones Provinciales ¿importancia real de las mismas?
• La estructura comarcal ¿racionaliza el gasto? ¿ha aumentado la eficacia en las prestaciones sociales y en la mejora de la calidad de los pueblos?
• Gastos institucionales ¿qué enfoque?
• Mejora de la Administración Autonómica ¿recortar? Ser más eficaces y mejorar el aprovechamiento de los recursos humanos y económicos….
….Y terminar con la corrupción. Si devuelven todo el dinero robado la deuda de España desaparecería y levantaríamos el vuelo….