Sacrificios en GM España
Hace más de un año, en los preparativos de la plataforma para la negociación del XII Convenio Colectivo, manifesté que este año no se firmaría ningún acuerdo con la dirección de GM España. Las razones y motivos, desde mi punto de vista, son lo suficientemente elocuentes: porque entraba en vigor el acuerdo del Meriva para los años 2008, 2009 y 2010; y porque la mayoría del Comité de Empresa y firmante del mencionado acuerdo no demostraba mucho entusiasmo a la hora de agilizar los trámites que requería el proceso negociador.
Que el actual Comité de Empresa esté en exceso atomizado, no justifica la tardanza en el inicio del diálogo con la Dirección de la Empresa. Las razones objetivas como ha sido el volumen y la intensidad para producir los diferentes modelos: Corsa, Meriva y Combo; llegando a alcanzar récords históricos la planta de Figueruelas, tampoco han contribuido a un cambio estratégico de la acción sindical, encorsetada y sin rumbo a la hora de afrontar el empeoramiento de las condiciones de trabajo y económicas de los empleados de GM España.
El tiempo transcurrido ha contribuido a conocer cifras, datos, comentarios y reflexiones de GM Corporation, de GM Europa y de GM España, que han permitido a la Dirección española ganar el suficiente tiempo para crear un clima muy propicio en la negociación para que la batería de medidas previstas lleguen a buen puerto.
Si comenzábamos las vacaciones de verano conociendo las multimillonarias pérdidas de GM en EEUU, hemos empezado a trabajar sabiendo que van a paralizar la producción a primeros de noviembre en la línea del Meriva del turno de noche; más los días que tendremos de paro técnico. Y el sábado 30 de agosto hemos recibido de forma satisfactoria la noticia de la suspensión del recorte de empleos previstos en la planta de Figueruelas. Reconozco que, para mí, ha sido una sorpresa.
La noticia como tal supone que los niveles de tensión disminuyan pero a su vez requiere del Comité de Empresa que no baje la guardia, entre otras razones, porque las consecuencias en el proceso negociador han dejado meridianamente claro cuál es la hoja de ruta que ha establecido la Dirección de la Empresa. Esa hoja de ruta demanda sacrificios a los trabajadores, en una etapa actual de dificultades económicas, que en nuestro caso venimos arrastrando desde hace varios años.
El empleo, esa permanente preocupación de los ciudadanos que conforman la sociedad en permanente transformación con signos, desde mi perspectiva preocupantes, donde han logrado situar la precarización como centro estratégico de desasosiego. En ese estado permanente de debate, de cómo lograr crear empleo y generar riqueza en nuestra Comunidad Autónoma de Aragón, adquiere vital importancia que GM España no destruya empleo.
Pero la alegría viene acompañada de momentos difíciles, ya que el cambio anunciado de suspender el recorte de empleos en Europa, vendrá acompañado de sacrificios. Y no es sencillo admitir –tantos años– sacrificios, sobre todo, sin ningún tipo de garantías.
El optimismo o pesimismo lo refleja la realidad, en ocasiones benévola y en otra llena de obstáculos para los trabajadores.
Algunas declaraciones de líderes sindicales manifiestan que “podemos hacer muchas cosas, para mejorar la situación”. Esas cosas sabemos que representan. Podemos hacerlas si el compromiso, la seriedad, los datos y el rigor rigen unas relaciones industriales maduras y con unas perspectivas claras.
En el Comité de Empresa tendremos que analizar el alcance de la decisión y deberíamos manejar la misma información para que las decisiones sean acertadas para todos.
GM España no tiene dinero; GM Corporation no tiene dinero, y GM Europa no gana el suficiente dinero después de haber vendido miles y miles de unidades en Europa. Que alguien me lo explique, que no lo entiendo.
Poco a poco, la Dirección de GM España va consiguiendo poner en práctica los aspectos legales, que unido al balance de la gestión económica que presentaron al Comité de Empresa de los años 2006 y 2007; donde la planta de GM España se declara ¿en quiebra técnica o insolvente?; reúne las condiciones para cuando sea menester acometer la reestructuración.
GM España no tiene dinero pero le dirá a la DGA, en su momento, que necesita acometer el plan previsto de reestructuración para garantizar el empleo que se pueda.
Esperamos y deseamos que las cosas –y seamos optimistas– se hagan un poco inteligentemente y no nos creen ningún trauma. Yo haré todo lo que pueda para que la solución responda: “acuerdo socialmente responsable”.