Opinión

Enfermo y delincuente

Un presunto enfermo mental agitado, según ha dicho algún medio, aunque otros (la mayoría) ni lo mencionan, murió el pasado lunes en A Coruña de tres tiros que le disparó, desgraciadamente, un agente de policía posiblemente en defensa propia.

Un presunto enfermo mental agitado, según ha dicho algún medio, aunque otros (la mayoría) ni lo mencionan, murió el pasado lunes en A Coruña de tres tiros que le disparó, desgraciadamente, un agente de policía posiblemente en defensa propia.

En algunos medios de comunicación ('La Voz de Galicia', nombrado por Antena 3) se dice literalmente lo siguiente: un sujeto en actitud violenta habría golpeado las ventanillas de algunos coches con una gran barra de hierro. Alrededor de las 10:30 horas de la mañana, varios agentes se desplazaron al polígono de A Grela, donde se estaba produciendo el altercado, y se enfrentaron con el ahora fallecido, que habría intentado agredir a uno de los policías con la barra de hierro. La víctima habría desobedecido los primeros avisos de la Policía. Los agentes habrían intentado usar un táser para evitar que se escapara, pero sin éxito. Después de esto, los agentes habrían tratado dispararle en las piernas, hasta en tres ocasiones. Pero el varón se habría girado para esquivar la bala y habría recibido un disparo involuntario en el cuerpo, un impacto que acabó con su vida.

Hasta ahí la noticia, si me lo permiten y siempre hablando de presunciones, ya que por el momento el secreto del sumario sigue existiendo, la propia descripción de los hechos nos conduce hacia una conducta propia de un sujeto (yo creo que hay evidencias de que estamos ante un enfermo), desequilibrado, desorganizado, disgregado, incoherente y absurdamente violento contra las cosas y, como se ve después, también contra las personas. Yo creo que estamos ante un enfermo psiquiátrico grave crónico, en pleno brote psicótico con un estado de agitación y agresividad de muy difícil manejo, sobre todo para los que no conocen bien lo que es un enfermo de este tipo.

No es posible, al menos no es razonable, que una persona en su cabal juicio actúe de la forma como lo hizo el hoy fallecido. Se enfrenta a dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía abiertamente, provocando su actuación, no se detiene a pesar de los táser, está rompiendo coches delante de ellos, sin obtener ningún beneficio por ello y, además, este espectáculo en cierta manera vulgar por lo que se ve hoy en dia en las noticias, culmina como una tragedia griega, donde el actor “fallece”, en este caso, tiroteado “accidentalmente”.

Me sorprende que la prensa nacional, en su inmensa mayoría, a fecha de hoy y ya han pasado más de 48 horas, no haga ninguna referencia al hecho de que esta persona “pudiera tener antecedentes de trastorno psiquiátrico”, cuando por otro lado era conocido en la zona por este tipo de comportamientos, extraños, bizarros y chocantes. Estoy seguro de que esa “omisión informativa” solo se debe a la falta de datos en la investigación. Pero a un servidor de ustedes, tras 37 años de ser especialista en Psiquiatría, y algunos menos, pero suficientes, de ser forense, es lo primero en lo que yo hubiera pensado. 

Se habla solo de “delincuente agresivo”, que sin más ni más se dedica a romper espejos de coches y a golpearlos provocando destrozos. Y ante esta conducta, que ya venía siendo observada y por la que fue detenido, nadie hace nada de nada.

Fue puesto a disposición judicial hacía solo unos días, era conocido por muchos sus conductas anómalas, algunos creían que era una trastornado. Muchos sabían, pero nadie hizo nada, hasta que al final surge un daño irreparable: la muerte de una persona, probablemente, enferma mental.

Ahora veremos lo que dice la Justicia, me temo que poco o casi nada. Era emigrante cubano, aunque ya oficialmente español y con abundantes antecedentes penales. Era un facineroso, que debería haber estado preso, o, si no, ingresado en un hospital psiquiátrico penitenciario, si además de delincuente era un enfermo mental. Veremos lo que nos dice la Justicia y el paso del tiempo, hasta ese momento prudencia y paciencia.