Opinión

El descarrilamiento que no termina: el estrés postraumático acecha a los supervivientes de Adamuz

Cuando vivimos una experiencia devastadora, el reloj parece detenerse.
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La recuperación no es olvidar lo que pasó, sino aprender a vivir sin que el pasado controle tu presente.

"Cuando vivimos una experiencia devastadora, el reloj parece detenerse. Para muchas víctimas y sus familias, el evento traumático no terminó el día que ocurrió el suceso; sigue ocurriendo cada noche en sus sueños y cada día en sus silencios. Hoy vamos a hablar de esas heridas que no sangran, pero que duelen profundamente: el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Queremos entender qué pasa en el cerebro de quien sufre y, sobre todo, cómo las familias pueden ser el puente hacia la recuperación sin hundirse en el intento".

El Trastorno por Estrés Postraumático no es solo "estar triste" o "nervioso". Es una herida invisible que ocurre cuando el sistema de alerta del cerebro se queda "atascado" tras un evento aterrador. Imagina que la alarma de una casa se queda sonando a todo volumen, incluso cuando el ladrón ya se ha ido. Eso es el TEPT.

Es importante normalizar sus síntomas cuanto antes para reducir la culpa o la confusión. Así pues, habrá que prestar especial atención a:

Los síntomas "Flash": Reexperimentar el trauma a través de pesadillas o recuerdos intrusivos (sentir que está pasando de nuevo).

Hipervigilancia: Estar siempre en estado de alerta, saltar ante ruidos fuertes o tener dificultad para dormir.

Evitación: Dejar de ir a lugares o hablar con personas que recuerden el suceso.

"Lo que siente la víctima es una reacción normal a una situación anormal. No está perdiendo la cabeza, su cuerpo está intentando protegerte".

El TEPT no solo afecta a quien vivió el evento; genera una onda expansiva que afecta a los que están a su alrededor, de diferentes maneras según la personalidad que tenga cada uno. Los familiares pueden desarrollar ansiedad al escuchar los relatos o ver el sufrimiento del ser querido. A veces, la familia se convierte en "cuidadora", lo que genera agotamiento emocional (burnout). La familia deja de salir para no incomodar a la víctima, lo que debilita su red de apoyo.

Guía de Primeros Auxilios Emocionales

1.- Para la víctima (Autogestión)

Aceptar la montaña rusa: La recuperación no es una línea recta. Habrá días de calma y días de tormenta; hay que entender que esto quita mucha presión y culpa.

Recuperar el control (Rutinas): El trauma hace sentir que se perdieron las riendas de la vida. Hay que retomar pequeñas tareas diarias: "Hacer la cama o pasear a la misma hora le devuelve al cerebro la sensación de seguridad".

Busca expertos:  El TEPT es una respuesta biológica, no una debilidad. Se necesitan técnicas específicas como el EMDR o la Terapia Cognitivo-Conductual para "desbloquear" el recuerdo, el uso de psicofármacos (sertralina indicación especial).

2.- Guía para el familiar (Acompañamiento)

Escuchar sin presionar: El silencio también es apoyo. No hay que forzar a hablar a las víctimas sobre del suceso; basta con que sepan que se está disponible si deciden hacerlo.

Validar, no juzgar: Prohibido el "tienes que ser fuerte". Es mejor decir: "Veo que estás sufriendo y estoy aquí contigo". Eso reduce la soledad del trauma.

La máscara de oxígeno (Autocuidado): "En los aviones, primero hay que ponerse nuestra máscara y luego la del niño". El familiar debe tener sus propios espacios de desconexión para no quemarse.

Para más información  https://youtu.be/KNAOeIBNPS4