Opinión

La depresión: diagnóstico tabú para algunas profesiones

Que la depresión es una diagnostico tabú en algunas profesiones es una obviedad. Hace unos días, ha llegado a mis manos un estudio elaborado por la Universidad de Harvard en Boston y publicado en Environmental Health que nos proporciona unos datos escalofriantes.

Que la depresión es una diagnostico tabú en algunas profesiones es una obviedad. Hace unos días, ha llegado a mis manos un estudio elaborado por la Universidad de Harvard en Boston y publicado en Environmental Health que nos proporciona unos datos escalofriantes.

En dicho estudio se dice que al menos un 14 por ciento de los pilotos civiles cumple criterios diagnósticos de depresión. También se afirma en el impactante estudio que 1 de cada 8 pilotos de aerolíneas comerciales volaría con síntomas de depresión no tratada debido a su temor a perder su empleo.

Sin entrar en alarmismos y sin dar una valor desmesurado a la información, sí pone el dedo en la llaga de lo que estaría pasando, no solo con la llamativa profesión de piloto de líneas aéreas comerciales, sino también de otras profesiones de especial complejidad o de una elevada transcendencia social como puede ser la de juez, médico, conductor de transporte público, maestro, militar o agente de policía, entre otras.

Estos trabajos se caracterizan unos porque de ese profesional puede depender en un momento determinado la vida de muchas personas; otros porque de sus decisiones dependen no la vida directamente de muchos pero sí la libertad, el orden, la salud y la paz social. Por lo tanto, unos y otros deberían de recibir una vigilancia y un seguimiento muy escrupuloso por lo que a su salud mental se refiere.

Tener volando a un porcentaje de pilotos depresivos es un riesgo horripilante, pero también es un problema de gran envergadura tener a unos jueces, a unos maestros o a un conductor del AVE afecto de una enfermedad depresiva dictando sentencias inadecuadas, o educando a unos infantes de forma pérfida o conduciendo el AVE Madrid-Sevilla 300 kms/hora.

Hay profesiones que deberían ser miradas con lupa y sobre las que habría que ejercer un control médico muy estricto. En consonancia con ello, también deberían ser mucho mejor consideradas socialmente y mejor retribuidas económicamente.

Riesgo existe en todo, no en balde como dice el sabio “Vivir es una aventura tan peligrosa que nadie sale vivo de ella”, pero hasta que nos llegue el momento final hay que procurar no tentar al destino y poner lo que de nuestra parte es posible para reducir los riesgos al mínimo. Si no lo hacemos luego no nos rasguemos las vestiduras, ni guardemos ineficaces minutos de silencio.