La salud es lo que más nos preocupa, pero los últimos datos en Aragón encienden las alarmas. Según la Memoria 2024 del Defensor del Paciente, la Comunidad registró 380 casos de presuntas negligencias médicas, lo que supone un incremento del 18% respecto al año anterior. Detrás de estas cifras hay historias personales: 69 denuncias nuevas y, lo más grave, 20 fallecimientos.
¿Qué se considera exactamente una negligencia? En términos sencillos, una negligencia ocurre cuando un profesional sanitario no cumple con las normas técnicas o los protocolos establecidos, causando un daño físico o psicológico al paciente. Estos errores pueden reclamarse por dos vías: la penal (si hay delito) o la civil (buscando una indemnización económica).
Aunque Aragón ocupa el décimo puesto a nivel nacional en número total de denuncias, la distribución interna es muy desigual: Zaragoza: 285 casos (la gran mayoría). Huesca: 76 casos y Teruel: 19 casos.
Los centros que concentran más quejas son los grandes referentes, como el Hospital Miguel Servet y el Clínico Lozano Blesa en la capital, seguidos del Hospital San Jorge en Huesca.
Si nos interesa saber en qué servicios se producen más reclamaciones el primer puesto no es para un quirófano, sino para la gestión: las listas de espera son la principal causa de queja, seguidas de Cirugía General, Traumatología, Urgencias y Ginecología.
Si nos centramos en Aragón el colapso parece evidente. Un aragonés espera hoy una media de 139 días para una operación. Las especialidades de Oftalmología y Traumatología son las que presentan un panorama más complicado.
El informe aludido no solo habla de hospitales, sino que pone el foco en la Atención Primaria, especialmente en los pueblos. Centros de salud en Utrillas, Aliaga o Ejea sufren una falta de personal crónica porque las plazas no resultan atractivas para los profesionales.
Es interesante saber que el 30% de los médicos de familia en Aragón tienen a su cargo más de 1.600 pacientes, una carga de trabajo que el Defensor del Paciente califica de "insostenible". Esta falta de especialistas se extiende a hospitales de Alcañiz, Barbastro y Teruel, lo que obliga a muchos pacientes de zonas rurales a desplazarse o esperar mucho más que quienes viven en las ciudades, creando una sanidad de "dos velocidades".
Los datos son contumaces y reflejan un sistema sanitario bajo mucha presión donde la falta de profesionales termina afectando a la seguridad del paciente. Si cree que ha sido víctima de una mala praxis, es fundamental documentar todo el proceso y acudir a expertos juristas especializados. Pero antes de ello piénselo bien, existe lo que se llama la pena del banquillo; es decir presentar una acusación, aunque luego no exista base para seguir con un proceso, es ya de por sí una pena injusta y cruel para el profesional.
No obstante, si está convencido de la mala praxis y considera que ha sido víctima de una negligencia sanitaria, les presento una guía sencilla y directa sobre los pasos que debe seguir un ciudadano en Aragón.
En primer lugar es importante distinguir si el hecho ocurrió en la sanidad pública (Salud) o en la medicina privada, ya que el camino legal cambia. Por otro lado, antes de dar cualquier paso legal, se necesitan pruebas y un letrado especialista en la materia. Todo paciente tiene derecho por ley a su historia clínica completa, así como a informes de urgencias, hojas de enfermería, resultados de pruebas, consentimientos informados firmados y el protocolo quirúrgico (si hubo operación), etc.. Debe solicitarlo por escrito en el Servicio de Atención al Paciente del hospital o centro de salud correspondiente.
Si la presunta negligencia ocurrió en un hospital del Salud (como el Miguel Servet o el Clínico), el primer movimiento suele ser una Reclamación de Responsabilidad Patrimonial. Tenemos un año desde que ocurrió el evento o desde el fallecimiento. Si hay lesiones, el año empieza a contar desde que estas "curan o estabilizan" (cuando ya se sabe qué secuelas quedan). La administración tiene un plazo para responder. Si no contesta o rechaza la reclamación, se abre la puerta a la vía Contencioso-Administrativa (ante un juez).
Si el presunto error ocurrió en una clínica privada o a través de un seguro médico personal se interpone una demanda por responsabilidad civil contra el médico, la clínica o su aseguradora. El objetivo principal es obtener una indemnización económica por los daños causados. El plazo general suele ser de un año (en responsabilidad extracontractual), aunque puede variar según el contrato.
La vía penal se reserva para casos de imprudencia grave o cuando hay fallecimientos donde se busca, además de la indemnización, la inhabilitación del profesional o penas de cárcel. Se inicia mediante una denuncia o querella en el juzgado. Es la vía más contundente, pero también la más difícil de ganar, ya que hay que demostrar una falta de diligencia profesional muy clara.
En cualquier negligencia médica, un abogado no es suficiente. Se necesita un perito médico especialista. El perito analizará su historial y determinará si el médico cumplió con la "Lex Artis" (el protocolo correcto). Sin un informe pericial que confirme que hubo un error y que ese error causó el daño, es casi imposible ganar el caso.
En Aragón y a nivel nacional, existen asociaciones como el Defensor del Paciente que ofrecen orientación, listados de abogados especialistas y peritos acostumbrados a lidiar con el Servicio Aragonés de Salud. Nunca dejes pasar el tiempo. Aunque el plazo de un año parezca largo, conseguir el historial médico y el informe del perito puede llevar meses.
Cuanto antes se empiece a documentar el caso, mejor, pero insisto, piénselo dos veces, los médicos actuamos siempre en beneficio del paciente, y solo de forma muy excepcional será la dejadez, el descuido, la falta de conocimientos o la desidia los responsables del daño.