Reyes y princesas
Miro las noticias que ofrecen los informativos y otros programas en la televisión y siento profunda tristeza. Es curioso los minutos que destinan al trágico desenlace de la vida del “Rey del Pop”, Michael Jackson. Como si de una novela por entregas se tratase, los informativos de las diferentes televisiones mundiales analizan todos los aspectos de su muerte: homicidio, suicidio, negligencia, implicados, sospechosos, declaraciones de los médicos, declaraciones de amigos...
Alrededor de este mito se ha creado toda una vorágine: homenajes, entierro multitudinario y muestras de cariño y afecto en todo el mundo. De todo esto se llevan haciendo eco los medios de comunicación durante más de dos semanas.
En EEUU, la cuna del Marketing ya está estudiando (e incluso la propia familia Jackson) la forma de rentabilizar el fatal desenlace: vender objetos del cantante, crear un santuario-museo de peregrinación, que la hija de Michael grabe un disco, etc.
Sin embargo pocos se acuerdan, porque los medios de comunicación apenas le dieron tanto seguimiento informativo, de la muerte de un héroe fallecido días antes que Jackson. Hablo de Vicente Ferrer. Una persona entregada a los demás pero, sobre todo, a los más desfavorecidos. Tratando con su forma de vida de crear una sociedad más justa e igualitaria. En este siglo XXI están proliferando, con la ayuda inestimable de los medios de comunicación, ídolos, héroes y mitos basados en valores poco estables. Se están creando “becerros de oro” a los que rendir culto.
Es curioso el paralelismo que les voy a enunciar en las próximas líneas. En el año 1997 murió Diana de Gales (Lady Di) y a los pocos días falleció una heroína mundial, Teresa de Calcuta. Apenas un par de días de repercusión en los medios de comunicación. Todo el protagonismo se lo dieron a la “Princesa de los Ingleses”. Curiosamente, en esta ocasión, ha muerto Vicente Ferrer y a los poco días Michael Jackson, el “Rey del Pop”, y la atención de los medios de comunicación se ha centrado en este último.
Estas líneas no son sino la reflexión y el pequeño homenaje que les quiero dedicar a una princesa, Teresa de Calcuta y a un rey, Vicente Ferrer, por su entrega a los demás y por dedicar toda su vida a hacer un mundo mejor.
Y aunque los medios de comunicación no os dediquen el tiempo y el espacio que os merecéis, estoy convencido de que la Justicia habrá sabido otorgaros la importancia y atención que en el mundo terrenal no os dimos.