Lealtad y consenso
La Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados debate ya el nuevo Estatuto de Autonomía para Aragón después de darle vía libre –y sin ningún voto en contra- el pleno de la Cámara Baja. Este es el quinto texto autonómico que se reforma este año, tras la entrada en vigor de los de Cataluña y Valencia, mientras que los de Andalucía y Baleares se encuentran en este mismo trámite parlamentario. 2007 será, sin duda, el año de los grandes cambios en las Comunidades Autónomas.
Un sol otoñal y velazqueño deslumbraba Madrid en la jornada de presentación. El presidente del Gobierno aragonés, Marcelino Iglesias, junto al ministro Jordi Sevilla y al presidente del PP, Mariano Rajoy, se mostraba satisfecho. Había subido al estrado del hemiciclo al filo del mediodía para lamentar que los aragoneses “han sentido durante años que no se reconocía suficientemente la autonomía y cuando hablamos de autonomía, hablamos de bienestar de los ciudadanos”.
Se refirió luego a la lealtad constitucional, a su identidad lingüística, a las comarcas y a los derechos históricos; se congratuló Iglesias del consenso y de que, de ahora en adelante, el antiguo Reino de Aragón tenga rango de “comunidad histórica”.
Del representante del PP, Gustavo Alcalde, destacamos esta frase tan tajante y clara: “Los aragoneses, además de ser españoles, nos sentimos españoles”. Socialistas y populares aplaudieron al unísono. Alcalde puso el dedo en la llaga en el tema más sensible: el agua del Ebro. “El agua no puede seguir siendo un elemento de confrontación”. (Más aplausos)
El representante del PAR, José Ángel Biel, dejo escrito en el aire que “éste es el estatuto que necesita nuestra tierra”. Tras detenerse en los nuevos derechos de sus conciudadanos, continuó: “queremos que Aragón crezca en España porque cuanto mayor sea la presencia de Aragón en España mejor será para Aragón y para España”.
En nombre del Gobierno de la Nación, la vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia, María Teresa Fernández de la Vega, se felicitó por el consenso y se refirió a que 20 millones de españoles consideran necesario acomodar el Estado de las autonomías a los nuevos tiempos. “La España plural –dijo- es la España de todos”.
Para la vicepresidenta, el objetivo de estas reformas es el de profundizar y modernizar el autogobierno. Adelantó el apoyo del Ejecutivo al contenido del nuevo estatuto aragonés y terminó entre aplausos cuando citó a Joaquín Costa: “Para el pueblo de Aragón la libertad ha sido más que un nombre, algo más que una doctrina, algo más que un ideal, algo más que un deseo: ha sido un culto, y una religión” . Gustó mucho esta referencia a la libertad. Tenía razón Costa, toda la razón que falta a los que en nuestro tiempo ponen la patria por encima de la libertad, como si faltando la libertad quedara patria.
El siguiente orador dijo lo mismo con palabras primaverales: “Esta reforma tiene una gran virtud, un auténtico tesoro y es que sigue apostando por la solidaridad de todos los territorios de España”, deletreaba el congresista popular Ángel Pintado, mientras plásticamente “horadaba el Pirineo para abrir Aragón a Europa”. ¡Ah, el muro de los Pirineos!
Era hermoso comprobar en esa jungla política que es el Parlamento en estos tiempos tan convulsos, cómo empujaban todos el carro de la solidaridad juntos y en la misma dirección. Nacionalistas catalanes, vascos y canarios, junto al portavoz de IU, también se posicionaron a favor del texto aprobado en las Cortes zaragozanas.
El representante de ERC, Agustí Cerdá, lamentó tener que abstenerse tras subrayar el espacio común con el proyecto. Se retrató en esta idea: “El triángulo Valencia-Zaragoza-Barcelona (lo que conocemos como parte del antiguo Reino de Aragón) es un eje de futuro”.
José Antonio Labordeta, diputado de la Chunta Aragonesista, se dolió de tener que abstenerse, como ciudadano y como aragonés. Tras repasar la historia colectiva de un pueblo con más de 1.200 años de existencia, justificó su posición en que el texto le parece insuficiente; en lo económico (escasa financiación) y en lo político (exigía transferencias que posee el Estatut). Agravio comparativo se llama la figura. Reiteró una y mil veces en voz alta el mismo argumento: ¿por qué otras comunidades pueden tener competencias que a nosotros se nos niegan? Como profesor de geografía recordó que Ara, significa nacimiento de río... y que esta tierra tiene ríos que la cruzan de noroeste a este por el costado, como el Ebro… un río –subrayó- que forma parte de nuestra historia. Un polémico río en tiempos anteriores a los romanos.
Todo indica que los partidos mayoritarios PSOE y PP van a intentar que el diputado cantautor y presentador televisivo de "Un mundo en la mochila", reconsidere su abstención en los debates de ponencia y comisión y ensanche el consenso al máximo.
Porque, como anunció en su discurso de investidura el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, -y recalcó el portavoz socialista en el Congreso, López Garrido- las reformas es bueno que lleguen al Parlamento con el máximo consenso desde los distintos territorios y, por supuesto, ajustadas al marco constitucional.
En los turnos de réplica y contrarréplica, no se aportaron argumentos nuevos ni se modificaron opiniones de los intervinientes. Quede para la historia que eran las ocho y diez minutos de la noche cuando el presidente del Congreso, Manuel Marín, llamaba a la votación. Efectuada la misma, dio el siguiente resultado: Votos emitidos: 293; a favor, 283 (PSOE, PP, CiU, PNV, y CC; abstenciones, 10 (ERC, BNG, Nafarroa Bai y Chunta).
El señor presidente: “Queda aprobada la propuesta de reforma". (Aplausos.) Sin más asuntos que tratar se levanta la sesión hasta mañana.
Y en ese mañana estamos. Los aragoneses gozarán de un nuevo texto que será su autopista de la convivencia al menos para los próximos cinco lustros. No extrañaba, pues, que Marcelino Iglesias, el presidente de todos los aragoneses, ganara la calle entre apretones de manos, sonrisas y felicitaciones cuando la noche se cerraba sobre la Carrera de San Jerónimo, con unos leones como testigos de haber vivido otra jornada histórica.
El Estatuto de Aragón es el mejor regalo de Navidad para un pueblo que quiere seguir siendo dueño de su destino y de su futuro en solidaridad siempre con el resto de las Comunidades Autónomas. Era el final de un proceso que ha durado casi cinco años de trabajos en Aragón. Se ha hecho mucho y mucho queda por hacer. Pero, seguro, que lo mejor, está aún por llegar.