D.E.P. "Aquí hay tomate". ¡Viva el casting!
Hace poco vivimos el último día de vida del programa que ha supuesto durante cinco años la revolución de los contenidos de la prensa rosa. Sin embargo, ha nacido otro género y formato que supone una “vuelta de tuerca” al esperpento del medio televisivo, el casting.
"Tú si que vales", de Tele 5 y "Tienes talento", de Cuatro, programas pertenecientes –ambos- a cadenas generalistas comerciales, representan y abanderan perfectamente este formato. La cuota de pantalla media para el primero está alrededor del 13,6% mientras que en el segundo caso 10%. Estos programas representan, a mi humilde modo de ver las cosas, la cultura del todo vale. Los concursantes buscan, en la mayoría de los casos sus veinte segundos de gloria. Esperan largas colas para exponerse ante un pseudojurado-profesional y el público, para lograr un objetivo que no está claro en la definición del programa.
Es decir, el jurado y el público valoran si vales o tienes talento sin determinar para qué fin, área o cometido. Los componentes de estos jurados, son capaces de valorar el talento o la valía a nivel general. Pero el caso anecdótico es, que en muchos de los casos, son personas sin reconocimiento profesional en su profesión. Pseudopersonajes tienen la capacidad de valorar. Lo mejor de todo, es el premio final: retribución escasa y poder formar parte del negocio del espectáculo-circo televisivo.
Son muchas las preguntas que uno se plantea acerca de lo que está sucediendo con el medio televisivo: ¿quién tiene la culpa de que este tipo de programas de baja calidad técnica y moral estén copando las parrillas de programación en horas (para más inri) de Prime Time?, ¿qué función cumple la televisión?, ¿hay solución o estamos abocados a un modelo de televisión que prima la basura por encima de la calidad?
Vayamos por partes. Los programadores echan la culpa a la audiencia y ésta a los programadores. Es fácil escuchar por parte de los primeros que ellos se limitan a programar aquellos contenidos y géneros que la gente demanda. Por otro lado, las audiencias replican que la población se limita a ver aquellos contenidos que les ofrecen las cadenas de televisión. Yo soy de la opinión de que, al no existir una educación audiovisual en la población, la audiencia se acostumbra a lo que los programadores les ofrecen. Imagínense, si todos los días les ofrecieran para comer cocido y ustedes no supieran de la existencia de mariscos, solomillo, etc. Acabarían pensando que el cocido es el mejor alimento que ustedes pueden tomar. Esto es lo que están haciendo los programadores. Les interesa programar formatos, géneros y contenidos de bajo coste sin importarles mucho la calidad y los valores que se puedan desprender de esos programas.
La siguiente cuestión es, reflexionar sobre qué función cumple la televisión. Originariamente se le atribuyeron tres funciones: informar, formar y entretener. Sin embargo parece que están en un desequilibrio importante en pro del entretenimiento descuidando la información y la formación (apenas existente). En el aspecto funcional, la televisión ha terminado por imponer el entretenimiento por encima de la información y la educación; en lo formal, la mezcla de estilos, y por lo que respecta al contenido, lo que tiene que ver con el espectáculo y lo emocional.
Las élites económicas utilizan la televisión como un instrumento de manipulación de la conciencia social. La televisión es hoy en día lo que para los romanos suponía “el pan y circo”. Se trata de mantener distraída a la audiencia televisiva para que no reflexionen sobre los verdaderos problemas económicos, sociales y políticos. A estas alturas, no cabe duda, que la televisión generalista está en una disfunción social con las consecuencias que este hecho puede acarrear a medio y largo plazo.
Pero es el momento de ver si esto tiene solución. Me atrevo a esbozar, sintéticamente, dos medidas urgentes: la primera tiene que ver con la inserción en los planes de estudio de la formación básica, asignaturas que tengan que ver con la alfabetización audiovisual: códigos, géneros, audiencias y formatos. La segunda, tiene que ver con la creación de un órgano regulador (Consejo Audiovisual) bien nacional o en todas las Comunidades Autónomas (hoy en día Cataluña, Navarra, Madrid y Andalucía disponen de este organismo) para que velase o garantizase unos mínimos de calidad televisiva.
Para finalizar, les dije que me comprometía a hacer un seguimiento de todos los aspectos que tuviesen que ver con la evolución de la CARTV. En este sentido felicitar al ente por los resultados de audiencia obtenidos, más de un 8,7% de cuota de pantalla en el último mes de enero. Los mismos, posicionan a la televisión autonómica de Aragón en la cadena líder y de referencia del resto de las televisiones autonómicas.
Solo desde la formación y la concienciación encontraremos la solución para que el medio televisivo recupere las funciones para las que se creó.