¿Por qué sólo en Navidad?

Cuando llegan las frías fechas navideñas se suceden muchos movimientos solidarios y nos cargamos de buenas intenciones para despedir el año. Es una tradición más de tantas que tienen lugar en estos días de fiestas de Navidad. Una fiesta de origen religioso de los cristianos a la que cada vez más eclipsa la fiebre consumista que invade nuestra sociedad.

Cuando llegan las frías fechas navideñas se suceden muchos movimientos solidarios y nos cargamos de buenas intenciones para despedir el año. Es una tradición más de tantas que tienen lugar en estos días de fiestas de Navidad. Una fiesta de origen religioso de los cristianos a la que cada vez más eclipsa la fiebre consumista que invade nuestra sociedad.

Y yo me pregunto. ¿Por qué sólo en Navidad mostramos este lado positivo y amable? ¿Qué pasa el resto del año para que no seamos capaces de movilizar a una sociedad en pro de los más necesitados? Creo que tras estas campañas solidarias –salvando honrosas excepciones- hay mucho de lavado de conciencias intranquilas. ¿No hay quizás problemas entre nuestros vecinos en verano? ¿No existen miserias humanas a nuestro alrededor y falta de afecto en otoño?

Está bien que la Navidad cristiana nos aúne y hagamos de la familia el eje de nuestros encuentros, pero también sería deseable que perdurara en el tiempo esta actitud de auténticos humanistas que tanto bien haría a la sociedad.

La fiebre consumista que acaba haciéndonos comprar compulsivamente los domingos no debe ser la imagen de la Navidad. En mi infancia, la Navidad era un buen momento para pararnos toda la familia a compartir y despedir el año en paz y felicidad. A nuestros hijos les estamos alejando de esa Navidad de las personas y los llevamos a la Navidad del consumo, haciéndoles a veces partícipes de una falsa solidaridad que camuflamos de beneficiencia.

Si me lo permiten vivan, en Navidad todo el año; que cada día nazca en ustedes la buena nueva de ser mejores personas con todos los que nos rodean. Feliz Navidad.