La odisea del taxi
Tomar un taxi a determinadas horas en Zaragoza es toda una odisea. Una ciudad que será sede de la Exposición Internacional dentro de año y medio debe plantearse seriamente la potenciación del transporte público, no sólo por su aportación a la sostenibilidad, sino como un servicio a los miles de ciudadanos que nos visitarán esos días. Además, el transporte público será la mejor forma de acceder a Ranillas. Pues bien, tal y como se encuentra en estos momentos el servicio del taxi es muy difícil que la ciudad pueda estar a la altura de las circunstancias.
Hace unos días tuve la necesidad de tomar un taxi a primeras horas de la mañana de un sábado. Más de media hora de insistente llamada a los teléfonos de las distintas compañías me llevó a conseguir, primero que pudieran atenderme, y segundo que llegara un vehículo a recogerme. Al final, tras casi 45 minutos, pude tomar este servicio público.
No sé si es un problema de falta de licencias o de mala planificación de turnos, pero lo cierto es que en muchas ocasiones incluso la parada de la estación de Delicias sufre las consecuencias de la falta de transporte público. El refuerzo de las líneas de autobús desde la estación viene a corroborar esta situación.
Si queremos tener la mirada puesta en ese horizonte de desarrollo que es el 2008, la ciudad debe rediseñar su planificación del servicio de taxi. Hoy por hoy es buena la prestación pero muy escaso el servicio.
El diseño de las grandes ciudades pasa por políticas de peatonalización y por fomento del transporte público. El taxi tiene que estar en esa línea y conseguir que obtener su servicio no sea una odisea.
Por último, quisiera aprovechar esta tribuna de Aragón Digital para desear a todos nuestros lectores que el año 2007 venga lleno de grandes realidades y éxitos. Será un año apasionante en esta Comunidad. Un año para dar el salto internacional que, gracias a la Expo, traerá un nuevo espacio a Zaragoza en la red de ciudades. Que ustedes lo disfruten.