Cofrade en Zaragoza

Estamos en la recta final de la Cuaresma y para un cofrade son los momentos más álgidos de la vida de hermandad. Yo soy cofrade. Cofrade sin apellidos, porque los cofrades somos gentes que vivimos nuestra fe en una asociación de laicos dentro de la Iglesia. Y después cada uno la manifiesta según las costumbres de la tierra que lo vio nacer.

Estamos en la recta final de la Cuaresma y para un cofrade son los momentos más álgidos de la vida de hermandad. Yo soy cofrade. Cofrade sin apellidos, porque los cofrades somos gentes que vivimos nuestra fe en una asociación de laicos dentro de la Iglesia. Y después cada uno la manifiesta según las costumbres de la tierra que lo vio nacer. 

Pero por encima de todo los cofrades somos cofrades. No entiendo a los que pretenden importar a otras ciudades costumbres que no son las arraigadas. Una cosa es conocer diferentes formas de expresar la Pasión y otra muy distinta querer uniformar todas las ciudades bajo el mismo prisma de celebración. 

Es posible que en alguna ocasión alguien de Zaragoza, la que considero mi segunda ciudad por cómo me acoge con generosidad, haya entendido en mis opiniones que yo pretendo implantar aquí costumbres de mi Sevilla natal. Nada más lejos de la realidad. 

Si en algo es importante la Semana Santa de Zaragoza es que mantiene un sello propio, distinto y de gran aportación a la vida diocesana. Sería un error intentar parecerse a otros. La singularidad de las formas de expresar la Pasión es lo que le da grandeza a la Semana Mayor de cada sitio. Si es cierto que honradamente creo que las cofradías de Zaragoza deben tener mucho más peso en la sociedad en la que están incardinadas y para eso sí pongo como ejemplo a mi ciudad, donde la vida ciudadana no se entiende sin la opinión de las cofradías en muchas materias. 

Los cofrades son cristianos comprometidos que deben opinar de los temas que afectan a sus hermanos en la vida actual. Y además deben organizar sus relaciones con los poderes públicos de igual a igual y con representatividad; pero de ahí a implantar costumbres a la hora de expresar la fe sería un error. 

Dicho y aclarado el posible malentendido sólo me queda desear que tengamos una buena Semana Santa. Y agradecer la acogida que los cofrades de Sevilla tenemos aquí cuando venimos. Espero que sean correspondidos.