Aragón tiene buena cara

Está finalizando un año, el 2006, donde la Comunidad de Aragón ha iniciado un importante camino de progreso y crecimiento. No sólo la celebración de la Exposición Internacional en el año 2008 sino otros proyectos emblemáticos, como Plaza se están convirtiendo en el motor de arranque de una economía próspera y un futuro esperazandor para esta tierra.

Está finalizando un año, el 2006, donde la Comunidad de Aragón ha iniciado un importante camino de progreso y crecimiento. No sólo la celebración de la Exposición Internacional en el año 2008 sino otros proyectos emblemáticos, como Plaza se están convirtiendo en el motor de arranque de una economía próspera y un futuro esperazandor para esta tierra.

Este año 2006 ha sido también en toda España un año marcado por las avalanchas de inmigrantes que rompían sus vidas y sus ilusiones en las playas de nuestro litoral. Un año donde la inmigración de nuevo ha visto desbordada todas las previsiones. La infame situación de los países de origen de muchos de estos inmigrantes los empuja a jugarse la vida en un maltrecho cayuco en busca de un futuro que, en demasiadas ocasiones, es una nueva frustración. Pero además de la propia tragedia humana de cada uno de estos inmigrantes, también está la del rechazo que muchas veces sufren. No sólo los subsaharianos del cayuco, sino los que desde América Latina o Centroeuropa se integran en nuestra sociedad.

Y en esta vorágine de integración, el Gobierno de Aragón ha dado un paso a mi juicio más que elogiable. Un compromiso y una llamada a la convivencia. Me refiero a la campaña de publicidad institucional –excelente de creatividad y de mensaje- que, con el rostro de distintos inmigrantes, nos lanza la idea de que ellos también construyen Aragón, con los mismos derechos que los nacidos en esta tierra.

Aragón tiene una cara excelente lanzando este mensaje. La sociedad multicultural de España no se entiende sin la integración total entre todos los que hacen posible un país y su economía. Desde el respeto a todas las culturas y creencias. El Gobierno de Marcelino Iglesias ha dado un buen ejemplo con esta campaña. Nos ha puesto en el espejo nuestra realidad cotidiana, enseñándonos de verdad la cara que tiene Aragón. Esperemos que el mensaje cale en todos los que habitan esta tierra y demuestren al resto de España que esta tierra tiene buena cara.