Navidad: entre la ilusión y la esperanza
En el mundo actual aceptar la cultura cristiana ya no es lo mismo que profesar la fe católica. Desde los niños inocentes hasta los ateos recalcitrantes se han conmovido ante espectáculos de la cultura popular como E.T., el extraterrestre, Supermán, Robocop, o Terminator, por no alargar la lista. En estos y otros productos culturales late, bajo una envoltura de apariencia laica, un mensaje mesiánico.
“…Y dará a luz a un hijo, Jesús, porque él salvará a su pueblo…” En Supermán ese niño todopoderoso llegará a la Tierra enviado por su padre desde otro mundo, será adoptado por un matrimonio sin hijos y tras un periodo de formación acabará manifestando sus poderes e impartiendo justicia. En Robocop se plantea si Murphy es ahora un hombre o una máquina o ambos están integrados en una sola persona, que recuerda la herejía propagada por Nestorio, patriarca de Constantinopla, sobre la doble naturaleza de Jesús.
“He aquí que una virgen concebirá y dará a luz a un hijo, Emanuel, Dios con nosotros” ¿De qué otra cosa sino de una variación sobre el tema de la Virgen María se habla en Terminator? Desde el futuro, John Connor envía un emisario para proteger a la mujer que ha de darle a luz, pues solo si nace un salvador, un gran líder, los hombres serán capaces de ganar la batalla contra el mal, representado por las máquinas.
Finalmente, en E.T., el extraterrestre, en medio de una familia emocionalmente confusa cuyo padre no se sabe dónde está y cuya madre no sabe ocuparse de su prole, aparece un ser de otro mundo para poner orden en aquel caos. Si Cristo caminó sobre las aguas, E.T. y sus jóvenes discípulos vuelan montados en sus bicicletas. Más tarde, E.T. es capturado, sometido a tormento por los médicos, muerto, resucitado y devuelto a “mi casa” ascendiendo con su nave a las estrellas, no sin antes dejar una señal en el corazón de su amigo, rozándole la frente con su dedo iluminado. Pobres de aquellos que han perdido la ilusión y no conservamos la esperanza.