Opinión

Goya: "Duelo a garrotazos"

¿Recuerdan el cuadro de Goya con dos tipos enterrados hasta las rodillas dándose de garrotazos? Poco importa que fuera pintado al óleo o directamente en una pared de la Quinta del Sordo, lo que importa es que el autor excluyó de la escena (tal vez como motivo de reflexión) al grupo de patriotas que alentaba a los duelistas.

¿Recuerdan el cuadro de Goya con dos tipos enterrados hasta las rodillas dándose de garrotazos? Poco importa que fuera pintado al óleo o directamente en una pared de la Quinta del Sordo, lo que importa es que el autor excluyó de la escena (tal vez como motivo de reflexión) al grupo de patriotas que alentaba a los duelistas.

¿Y dónde está ahora ese grupo de corifeos? Llevamos dos siglos dando vueltas a ese cuadro, lo miramos, lo interpretamos, lo admiramos, pero evitamos reconocernos. Sin embargo seguimos aquí. Y si estamos fuera de escena es tan sólo en apariencia. El cuadro dice más por lo que oculta que por lo que muestra. ¿Y qué oculta? Que tenemos por costumbre buscar cómplices lisonjeros antes que buenos compañeros y que vivimos en una sociedad tan poco vertebrada que la historia se repite como una mala digestión. Así nos va. Siempre acabamos con los ojos vendados, y mientras los señores se distraen jugando a la gallinita ciega, los siervos se matan a garrotazos.

Y ya estamos otra vez. Año repetido, año perdido. En efecto, PSOE y Podemos han perdido un año y una nueva oportunidad, peleándose unos con otros y todos entre sí. ¡Qué ingenuos! Nos convencimos de que el siglo XIX había terminado con la promulgación de la Constitución del 78, pero ahora hemos descubierto que para escribir “siglo XXI”, necesitamos exactamente los mismos elementos que para “siglo XIX”.

Quien no conoce su historia se parece a Peter Pan (diría hoy Cicerón), un niño que no quería crecer. Fue Santayana quien dio forma definitiva a esa idea: "Quien no conoce su historia está condenado a repetirla".