Opel España ha dado a conocer este miércoles sus perspectivas para 2013. Un año difícil para el sector automovilístico, y en especial para Figueruelas, dado que se estima que el mercado europeo, donde se vende más del 90% de su fabricación, se contraerá alrededor de un 3%. Con este panorama, el objetivo trazado por la Dirección de la planta no puede ser otro que el de tratar de mantener la producción de 2012, que fue de 265.000 vehículos; muy lejos de las casi 400.000 unidades montadas en los tiempos de bonanza económica.
Por ello, las expectativas están puestas en mercados alternativos. Opel ha comenzado su penetración en países como Turquía, Israel o Rusia y, cómo no, en China. Figueruelas espera, en unas semanas, recibir la homologación del Gobierno chino para poder vender en ese país.
Pese a las dificultades, la instalación aragonesa cuenta con una buena reputación dentro de Opel y, a su vez, dentro de General Motors. La llegada a Figueruelas de modelos que antes se hacían en Eisenach o la asignación del nuevo Corsa a partir de 2014 así lo atestiguan. Mucho más cuando Opel ha cerrado en Amberes y tiene en la cuerda floja la emblemática planta alemana de Bochum.
Pero la continuidad de la factoría más importante de Aragón depende también en gran medida de otros factores. Entre ellos, de la responsabilidad de trabajadores y Dirección en un momento crucial como es la negociación del próximo convenio colectivo, que arranca ahora. Hasta el momento, estas situaciones se han solventado con diálogo y acuerdo. Ésa ha de ser la posición para que Opel siga produciendo en Aragón sus vehículos por muchos años.